Walter Browning un hombre autoritario, déspota, de fuerte personalidad y con mucho temperamento, llegó a dominar las minas de Riotinto y la provincia de Huelva. Durante su mandato, The Rio-Tinto Company Limited llegó a tener casi 20.000 obreros y con ello, las mayores tasas de producción; pero también las mayores huelgas laborales, como la de 1920, donde varios miles de niños tuvieron que trasladarse a otras provincias españolas para poder subsistir.
Entró con gran éxito en la compañía
en 1908 y le obligaron a dimitir en 1927 con grandes dudas sobre su actividad
financiera y laboral.
Walter James Browning
Walter James Browning Spencer nació en Londres,
en el seno de una familia acomodada, en el año 1867, cuando ya se estaba
gestando la venta de las Minas de Rio-Tinto por parte del gobierno español.
Hijo menor de un rico agente de bolsa londinense, había estudiado en el Jesus College de Cambridge. Era un vividor, que malgastaba el dinero de su padre, el cual tuvo que pagar una deuda que dejó por importe de 10 libras, así que se vio obligado a que su hijo abandonara sus estudios en Cambridge, tan solo un año después de haber empezado y volver de esta forma a Londres.
Al principio no quiso estudiar,
pero más tarde realizó un curso de minería en la Escuela Técnica de Liverpool,
consiguiendo dinero para el pasaje que le llevaría a trabajar a México, a las
minas de oro de Sierra Madre, donde la experiencia lo transformaría. En esas
duras tierras de ambiente peligroso y difícil para un chico joven como él, se
acostumbró a llevar en el bolsillo una pistola para su defensa, además que era
muy habilidoso con el fusil.
Walter J. Browning
En México le acompañó el éxito y en 1903
llegó a ser el todopoderoso director de la Mazapil Copper Company
Limited. Una de las compañías más importantes del mundo en la
extracción de diversos minerales, principalmente cobre, oro y plata.
Fue un hombre duro y con mucho
temperamento, contratado por otro hombre con gran personalidad y elevado
carácter, su amigo Charles W. Fielding.
Charles W. Fielding era un hombre que conocía muy bien la familia Rothschild, principal accionista de la RTCL desde principios de 1900. Había entrado a trabajar en sus empresas como escribiente en 1880, ascendiendo desde los trabajos administrativos hasta el puesto de director adjunto de la fundición de Cwn Avon, en Gales. Debió de destacar tanto en sus atribuciones que los Rothschild lo contrataron en sus propias oficinas en 1890 llegando a ser el representante de los accionistas Rothschild a finales de 1900. En el año 1904 la familia Rothschild lo nombró Presidente de la Rio Tinto Company Limited, en sustitución de John Keswick, cargo que ocuparía hasta 1923.
Fielding, que era un hombre de complexión fuerte y gran tamaño, había visitado América en varias ocasiones y en uno de sus viajes compartió un departamento de tren durante un largo viaje con un personaje cuyos conocimientos mineros y extraordinaria personalidad le habían impresionado; era Walter Browning. Así que cuando el anterior director general, William Arthur Carlyle, le presentó sus intenciones de dejar el puesto que había ocupado desde 1900 hasta 1907, Fielding se acordó de Browning para ocupar la Dirección General de la Rio Tinto Company Limited.
Cuando Browning recibió la noticia regresó a Inglaterra y estuvo unos días de vacaciones con la familia de Fielding. Walter James Browning llegó a las Minas de Rio-Tinto el jueves 9 de enero de 1908 con su esposa Alice o Lucy como la llaman algunos, a sus 41 años y estuvo como Director General de la RTCL durante 19 años, hasta 1927.
El día de su llegada los directivos
y sus señoras les recibieron en la Casa Consejo de Bellavista. A la noche del
día siguiente del 10 de enero le sorprendió el hundimiento de una de las cortas
de Filón Norte, producidas por los efectos del agua, dicen que la Plaza de la Constitución
se partió por el mismo centro y aunque no se produjeron víctimas se lanzó a
dirigir las operaciones con tanta energía que antes no se había visto. Los
trabajadores le apodaron inmediatamente "el terremoto".
Durante las primeras semanas de
trabajo estableció un dominio sobres las minas que jamás abandonó durante su
estancia en Riotinto. Era un hombre déspota y que no aceptaba críticas, pero
como era amigo del Presidente, estaba justificado.
Browning aunque no fuese alto, era
hombre de buen parecer, con magnífico porte y figura. Pedro Valdés, escritor de
Riotinto, cuenta que algunos obreros lo llamaban “Gañafote” por la rigidez del
cuello, que hacía que su cuerpo girase levemente al mover la cabeza.
Son innumerables las anécdotas
sobre Browning y su escueta manera de expresarse:
Por ejemplo, al jefe del
departamento de las minas le dijo:
- ¿Sabes
usted redactar una dimisión?
- Si, contestó
- Pues vaya a
su casa y redacte la suya.
En otra ocasión, a un inglés que
solicitaba una casa para poder casarse con una sirvienta española le preguntó:
- ¿Sabe usted a qué hora sale el tren correo desde El Coso?
- A las diez
y dos minutos, respondió.
- No deje de
cogerlo mañana. Está usted despedido.
Walter tenía tanta autoridad que su
palabra tenía fuerza de ley, no solo en Riotinto sino en toda la provincia de
Huelva y con las autoridades del más alto nivel de la Administración, por ello en
1914 lo llamaban “El Rey de Huelva”.
Su reinado fue turbulento, con frecuentes conflictos laborales, disturbios políticos e incluso amenazas de asesinato. La fotografía anterior se trata de una reunión del staff de la RTCL con la presidencia del gobierno el 19 de febrero de 1914, para tratar el tema sobre los conflictos obreros. En ella se aprecia a la derecha el Presidente del Gobierno, Eduardo Dato, que sería asesinado posteriormente en 1921.
Nada más llegar Browning en 1908 a las minas, en la primera reunión que sostuvo al reunir a su staff diseñó claramente cuál sería la política a seguir para la etapa que emprendía. La prioridad del programa sería el aumento de la extracción de mineral, controlando los costes de materiales y de mano de obra, reducción de jornales, ajuste de contratos y horarios adecuados para esa finalidad.
En 1907 se inició el proyecto de Corta
Atalaya que se convirtió en la mayor mina a cielo abierto de Europa y una de
las mayores del mundo. Las palas de vapor que trabajaron en ella se compraron
de segunda mano a los constructores del Canal de Panamá.
En 1910 la cuenca minera tenía una
población de 50.449 habitantes.
Hasta el año 1913 fue la etapa de mayor capacidad extractiva y transformadora y mayor rentabilidad del negocio.
Entre 1909-1912 el número de
trabajadores alcanzan casi los 20.000, esto significó multitud de huelgas de
los empleados para las mejoras de los trabajos, de los sistemas de salud y de
los salarios, entre otros. En ese periodo hubo muchas huelgas, siendo una de
las más importantes la de 1919. Un año después, en 1920, escribiría Concha Espina “El Metal de los Muertos". Varios
de los sindicalistas fueron conocidos como Félix Lunar (“A cielo abierto” 1956) y Eladio Fernández Egocheaga.
Bajo su mandato se llevaron a cabo
grandes obras industriales y civiles, como:
La construcción de la Central
Eléctrica en Huerta Romana en 1909.
Central eléctrica. 1909
Explotación de mineral de hierro en
el Alto de la Mesa en 1911
Construcción de la actual iglesia
de Riotinto en 1914
Tendido férreo del túnel de Naya en
1918, con más de 7,6 km de longitud, en la planta 16; al lado occidental el
túnel 5.
O algo tan importante como para cambiar la fisionomía de la cuenca minera en 1916. A través del danés Kay Hase, se hizo la plantación de 9.000 hectáreas de pinos realizadas por decenas de niños, en edad escolar, que con su trabajo hicieron posible que hoy contemplemos un paisaje de pinares, diferente a la esterilidad que vemos en fotografías más antiguas.
También hubo el drama, cuando el 3
de noviembre de 1913, según escribía Browning a Londres “…la catástrofe más espantosa… que jamás ocurriera en la historia de las
minas”.
En el curso de una enconada y
violenta huelga de los trabajadores, se desencadenó un gran incendio en el Pozo
Alicia, en la masa de San Dionisio. En este incendio murieron 7 personas: 5
ingleses y dos españoles.
Como reconocimiento de ello, las 35
personas que participaron en el rescate (entre ingleses y españoles),
recibieron una imposición de medallas de oro grabadas con su nombre y en el
reverso el sello de la Rio-Tinto Company Limited. Entre los españoles que
recibieron la medalla por el rescate se encontraba el contratista Sabás
Domínguez.
La siguiente fotografía corresponde al Staff de la RTCL tomada en julio de 1921, posiblemente en un lateral del edificio de la Dirección General que la Compañía tenía en el antiguo pueblo de Riotinto.
Walter Browning se supo rodear de gente leal y de confianza. En esta fotografía notamos la ausencia de dos personas: una de ellas es el Presidente de la compañía Charles Fielding, el cual tenía su despacho en Londres en la calle Lombard número 3, y viajaba ocasionalmente a las minas. La otra persona en Wynter Grey, uno de los dos Directores Ayudantes que acompañaba a Browning todo el tiempo de día y de noche; por la mina y por el pueblo.
De las 69 personas que intervienen en la fotografía, se pueden reconocer a 30 de ellas. La identificación de los estos personajes está realizada por Pedro Real Valdés, Enrique Nielsen junto con Jesús Copeiro, Consuelo Domínguez Domínguez y Alfredo Moreno Bolaños. Se añaden algunas reseñas sobre ellos:
Comenzando por la izquierda y por
abajo
1ª Fila:
1.- F.J.Bodenham;
2.- George Isaac Rogers, trabajó durante 25 años en el Departamento de Dirección como secretario del director. Está enterrado en el cementerio británico de Riotinto.
4.- J.J.Borrie;
5.- Robert Wilson;
6.- Cecil G. Thomas, ingeniero de minas. Se alistó en diciembre de 1914 para la I guerra mundial y regresó finalizada la guerra.
7.- Kay Hase, botánico danés, llegado de la
Universidad de Copenhague como técnico forestal, este danés decidió plantar en
1916, 9.000 hectáreas de tierra estéril de pinos, muchos de ellos aún se pueden
contemplar hoy día repartidos por toda la cuenca minera de Riotinto.
8.- Frank Timmis, ingeniero de minas en el departamento de San Dionisio. Recibió la medalla de oro por el rescate del Pozo Alicia en 1913.
10.- Dr. Reginald Priestley;
11.- John Howell, oficinista . Se alistó en 1914 para la I guerra mundial y regresó finalizada la guerra
2ª Fila:
2.- Joseph Daniel Osborn, contratado el 17-09-1885, fue el precursor del deporte del golf en Minas de Riotinto. En 1914 presentó el escudo para el nuevo North Lode Golf Club.
5.- J. Black;
6.- Gordon Douglas, Director Ayudante
de Browning hasta 1927
7.- W.J.Browning, Director General
de 1908 a 1927
8.- Dr. R.Russell Ross, Jefe médico
de 1889 a 1927, muy apreciado por los obreros
12.- Rvdo. J.Jameson, Reverendo para atender las necesidades espirituales de los empleados británicos, desde 1901 hasta 1921.
Notamos en falta a Wynter Gray, el
otro Director Ayudante de Browning, el cual dimitió ese mismo año de 1921.
3ª Fila:
2.- Daniel McMillan Young; 3.-
James Baird; 4.- Richard S. Low;
5.- William G.Nash, Jefe del
Departamento de Terrenos en 1898. Escribió el libro “The Rio Tinto mine, Its history and romance” en 1904
11.- Thomas Creswell, enterrado en 1939 en el cementerio inglés de Riotinto.
4ª Fila.-
1.- Herbet Potts, ingeniero. Se alistó en 1914 para la I guerra mundial y regresó finalizada la guerra
2.- William Pert, (don Guillermo, como le conocían la gente de Riotinto) empleado del almacén nº 2. Se alistó en 1914 para la I guerra mundial y perdió su ojo izquierdo. Regresó finalizada la guerra. Años después le implantarían un ojo de cristal.
3.- Albert Shutte, empleado, ayudante del almacén nº 2. Viste uniforme militar ya que combatió en Europa con el regimiento Highland Light Infantry. Después de la Gran Guerra entró a trabajar en la compañía.
5.- John Targett, jefe de delineación. Diseñó la placa de bronce del Monumento situado en Bellavista a los trabajadores británicos fallecidos en la I GM. La placa fue fundida a partir de 3 ejes de bronce procedente de las norias romanas.
8.- Paul Sidney Couldrey, sustituyó a Browning como Director General en 1927
9.- Edwin Row
11.- Frank Longmire, ingeniero mecánico. Recibió la medalla de oro por el rescate del Pozo Alicia en 1913.
5ª Fila:
6.- William Wateston;
7.- Edwin
Hayes, trabajó como contable hasta 1918 y Jefe del Departamento de Casas, Tierras y Ganado hasta 1930. Enterrado en el cementerio británico de Riotinto. En su lápida se puede leer el epitafio ONLY ASLEEP- Solo Duerme.
6ª Fila:
4.- Dr. Canillas;
5.- Lawrence C. Hill, ingeniero. Director Suplente
de Asuntos Técnicos en 1936. Recibió la medalla de oro por el rescate del Pozo Alicia en 1913.
Browning se casó con Millicent Lucy,
fundadora del Taller de Bordados en el Alto de la Mesa en mayo de 1915, el cual
funcionaría hasta los años 60. Tal como publicaría el diario LA UNION el
25/07/1925 sobre Mrs. Lucy “Dama de altas virtudes, pródiga con los
necesitados, amable, activa, cultísima, de viva mirada y prontas resoluciones,
en poco tiempo consiguió elevar la situación del taller a lucida altura…”
Taller de bordados
Rio Tinto, Año 1920. Personal del
Taller de Bordados bajo la supervisión de sus Maestras. Al fondo, sobre la
pared, fotografía-recuerdo de la Fundadora, Lucy Browning.
En 1918 camino hacia Inglaterra
murió Mrs Lucy y un año más tarde sufrió la pérdida de su único hijo Frank, que
estaba en edad de estudiar.
Browning encontraría consuelo contrayendo en 1924 matrimonio en segundas nupcias con una joven anglo-india que le daría una hija en el año 1925. Conoció a esta joven de gran belleza en unas vacaciones en Eastbourne. Se llamaba Eleonore Beatrice, tenía 24 años de edad y como regalo de boda le ofreció la Casa de los Frailes, situada en el cerro cercano a la estación de ferrocarril del mismo nombre. Decorada y amueblada de forma exquisita, estaba construida bajo un edificio monástico, gozaba de espléndidas vistas, para que ella pudiera venir cuando se cansase del ajetreo de las minas de Riotinto.
La casa tenía en su sótano una especie de frigorífico de la época para conservar alimentos.
Trasera de la residencia
Al lado estaba la vivienda del capataz que la cuidaba con una bonitas vistas del río Tinto, y una pequeña fila de viviendas para el servicio, lavadero, horno para pan y algunas zahúrdas.
Con E. Beatrice tuvo, al menos, dos
hijos más. Su nieta Alison (de su segundo hijo Cristopher, 1930) estuvo en 2016
visitando Riotinto; su padre le contó todo lo que sabe de la historia de su
abuelo en Minas de Riotinto.
En 1925 se nombró a otro presidente
de la sociedad, a Sir Auckland Geddes; anteriormente, en 1922 se había
destituido como presidente a su amigo Charles W. Fielding y de 1922 hasta 1925 estuvo Albert Milner como presidente. El nuevo presidente
era un hombre frío y no congenió con Browning, tuvieron varios altercados entre
ellos, de tal forma que cada cosa que hacía Browning parecía la desaprobación
del presidente Geddes. En agosto de 1927, estando de vacaciones en Inglaterra,
en el condado de Cornualles, al sur de Inglaterra, recibió una carta del
consejo de administración de la compañía aceptando su dimisión inmediata como
director general, advirtiéndole que no debía de volver a las minas bajo ningún
concepto. También anunciaba en la carta que la compañía tomaba posesión de la
casa de Los Frailes.
La Casa de los Frailes pasó a estar
habitada en algunas ocasiones por el grupo de Exploradores, al menos hasta 1930.
Poco más tarde, el presidente Sir Auckland Geddes, para mayor perplejidad,
tanto del personal británico como español, ordenó destruir la casa, derribando el
tejado y las paredes y levantando todas las losas del suelo. Hoy podemos
observar los restos de la que fue una de las mejores casas de campo de la época,
en lo alto de la colina cercana a la estación de ferrocarril de Los Frailes, en
el término de El Campillo.
Al año siguiente, en 1928, Browningy su mujer volvieron a España, comprando una casa en Sevilla, donde mantenían
el contacto con sus amistades.
Invirtió su dinero en una empresa para cultivar arroz, creada en 1923, siendo un fuerte accionista de esa compañía. No obteniendo los resultados previstos por los cuales realizó esa operación.
Aunque Browning no volvió jamás a las minas después de su marcha, ni los británicos ni los españoles le olvidaron y en la cuenca se habla de él con admiración y respeto.
Walter James Browning “El Rey de
Huelva” murió en Inglaterra en 1943, a los 77 años de edad.
En 1970, los propietarios que compraron su casa de Sevilla, observaron un viejo baúl que había pasado desapercibido durante todos esos años. A un lado del baúl estaban grabadas las iniciales WJB; al abrirlo descubrieron, puesto encima de las ropas, el rifle de repetición Winchester que Browning había traído desde México; tenía una bala metida en la recámara y estaba montado listo para disparar.
BIBLIOGRAFÍA
http://garrat-patrimoniominero-industrial.blogspot.com/2010/04/walter-browning-rey-de-huelva.html
http://cronocracia.blogspot.com/2010/05/sobre-rio-tinto.html
http://recuerdosderiotinto.blogspot.com/2019
https://revistalacomuna.com/cultura-y-memoria/movimiento-obrero-cuenca
HUELVA EN LA I GUERRA MUNDIAL (1914-1918)-Ed.Niebla 2017-Enrique Nielsen y Jesús Copeiro
IN LOVING MEMORY-Ayuntamiento de Huelva 2023- Consuelo Domínguez Domínguez
Avery, David.- NUNCA EN EL CUMPLEAÑOS DE LA REINA VICTORIA – Labor-1985