Las autoridades españolas confiaban plenamente en la compañía británica, pero un empleado de la empresa minera denunció el fraude fiscal producido en los envíos de mineral que hacía la compañía desde el muelle embarcadero de Huelva hasta los puertos ingleses.

El Impuesto de Exportación se calculaba según la riqueza del mineral determinada
por el análisis de las piritas, y como era difícil de definir con precisión,
los empleados de la Compañía habían acordado con los funcionarios locales de
Aduanas de Huelva estimar el contenido de cobre.
El periódico La Libertad, editado en Madrid el 29 de mayo de 1928 publicaba el
siguiente artículo enviado por el Gobierno de Primo de Rivera:
Hace unas semanas se presentó ante la Dirección General de Aduanas, por
escrito, con prolija documentación y en forma legal, una denuncia contra la
Compañía de Riotinto a la que se imputa importante defraudación en el pago de
los derechos de exportación correspondientes a las piritas de cobre que embarcó
durante los años de 1922 a 1925.
La denuncia ante Aduanas fue
interpuesta por Harry Pilkington, de 51 años de edad, empleado de la compañía
desde 1912. Harry ocupaba el puesto de administrativo en el Departamento de Embarques,
pero unas desavenencias con su jefe, relacionadas con su ascenso, hizo que
presentara su dimisión 7 años más tarde después de entrar en la empresa, en 1919; incluso llegó a solicitar
aumentos de sueldo al mismo Presidente de la Compañía, A. Geddes. Se marchó a
trabajar a Gibraltar, pero en junio de 1921 es contratado de nuevo por la Rio Tinto Company Ltd en la Oficina
Comercial de Huelva, siendo su centro de trabajo el antiguo Hotel Colón,
oficinas centrales de la RTCL.

Jardines del interior de la Casa Colón, oficinas centrales de la RTCL
Tras fallecer su esposa, el Sr.
Pilkington presenta y se le acepta de nuevo su dimisión en 1927 y en marzo de
1928 se le concede una pensión.
El martes 3 de abril de 1928 fue presentada ante la Dirección General de Aduanas perteneciente al Ministerio de Hacienda, del gobierno de Primo de Rivera, una denuncia por supuestos errores en los análisis de mineral que la propia Compañía de Riotinto practicaba para fijar la ley de las piritas exportadas, en función de la cual se calculaba la tarifa vigente que tenía que pagar por los derechos de exportación, declarando, por tanto, una menor ley en la riqueza de mineral de cobre con el fin de evitar el pago del impuesto aduanero.
Varios días más tarde empiezan a circular rumores sobre la denuncia interpuesta y el representante de la compañía en Madrid, el capitán Ulick Burh Charles, pudo comprobar que la persona denunciante había sustraído de las oficinas de la compañía y entregado a las autoridades españolas, unos 600 documentos donde figuraban hasta 700 cargamentos aduaneros, detallándose los nombres de los buques de carga, las cantidades de los envíos de mineral y las tasas aduaneras aplicadas a cada uno de ellos, estimándose el importe del fraude en un montante de unos 7 millones de pesetas.
Ulick B. Charles llegó a visitar hasta dos veces al Ministro de Hacienda, el economista, José Calvo Sotelo para llegar a un acuerdo de manera oficiosa, pero el ministro se negó y decidió seguir por la vía legal.
El 14 de mayo de 1928 el Consejo de
Administración de la compañía recibe la notificación de la denuncia por parte
del gobierno español. Así que el presidente de la RTCL, Sir Aukland Geddes, que
ocupaba ese cargo desde 1925, inicia una investigación para aclarar los hechos
denunciados que se remontaban desde 1922 hasta 1927.
Sir Aukland Geddes era un personaje
con mucho poder. Fue profesor de medicina en varias universidades de Escocia,
Irlanda y Canadá. En 1914 durante la primera guerra mundial pasó al ejército y
en 1917 el gobierno británico lo nombró Ministro de Comercio. En 1924 era
embajador en Washington y la familia Rothschild, que eran los principales
accionistas de la RTCL desde 1899, le propuso incorporarse al consejo de
administración de la compañía, formado tan solo por 5 miembros. En la primavera
de 1925 el que era presidente de la RTCL Alfred Milner muere, por lo que Geddes fue nombrado de inmediato presidente de la compañía minera más poderosa del
mundo, pasando a ser el quinto presidente de la historia, cuando llevaba tan
solo un año en el Consejo de Administración.
Rio Tinto al igual que otras
compañías mineras mantuvo un fuerte combate con el estado para minimizar su alta
contribución de impuestos ya que el anterior Ministro de Hacienda, Francisco
Cambó, que había acuñado la frase de “Gibraltar
Económico” para referirse a Rio Tinto, aprobó en 1922 un arancel que
multiplicaba por diez las tasas de exportación de los productos de la Compañía.
Las enérgicas medidas empleadas por la RTCL fueron la negociación para convencer al mismo gobierno
de gravar de manera desorbitada las exportaciones de mineral o acudir directamente
al fraude fiscal declarando cantidades falsas en las exportaciones, como es el
caso de este artículo.
Según el investigador Alfredo
Moreno Bolaños, en un interesante estudio realizado sobre este asunto, la explicación que ofreció la compañía sobre la diferencia de
tasas pagadas en el periodo inspeccionado por Hacienda, fue que en el primer periodo
1922-1925 con respecto al segundo periodo 1925-1927, era debida a la mezcla de
mineral que había que hacer por la baja ley del mineral de la explotación de
Corta Lago, que oscilaba entre el 0,90 % y el 1,12% de ley de cobre, pagando
entre 1925-1927 más del doble que las tasas pagadas en el periodo anterior.
Como se observa en la tabla facilitada por Moreno Bolaños, la diferencia de las tasas pagadas por tonelada varía de 0,80 pts/tm en el primer periodo, hasta 1,73 pts/tm en el segundo periodo, el cual se consideraba como correcto:
Una de las pruebas que presentaba el denunciante Harry Pilkington ante la Dirección General de Aduanas, era la correspondiente al embarque realizado por el barco ITHAKO con destino a Rotterdam, que transportaba una carga de 6.642 toneladas de piritas y una riqueza declarada en cobre entre 1% y 1,49%. A través de las actuaciones pertinentes realizadas, se pudo comprobar que en la factura nº 147, de fecha 12 de mayo de 1922, la ley del cobre era realmente del 1,95%.
Por la cantidad de piritas del
vapor ITHAKO que la RTCL había declarado pagó la cantidad de 4.152
pesetas en impuestos aduaneros, mientras que según la Ley Arancelaria de la
época, debía de pagar la cantidad de 16.608 pesetas, dejando de ingresar, por
tanto, la diferencia por 12.456 pesetas.

Las actuaciones inspectoras de
Hacienda señalaban que este asunto no era un caso aislado, y todo apuntaba que
era una cuestión repetida en todo el periodo. De hecho, un escrito de la
compañía desde Huelva dirigido a las Oficinas Centrales, en 3,Lombard Street de
Londres, que eran las antiguas oficinas de negocios de la familia Matheson & Co., confirmaba que la ley declarada en la documentación oficial era menor
que la ley real del mineral embarcado en el Puerto de Huelva.
En el exhaustivo estudio realizado por Moreno Bolaños, en tan solo 7 envíos de mineral realizados durante 20 días entre los meses de mayo y junio de 1922, se pudo comprobar que la compañía defraudó al fisco la cantidad de 120.447 pesetas.
Al iniciarse la inspección de las
pruebas por los documentos presentados, a través de las recién creadas Juntas Administrativas, el abogado de la
RTCL, D. Francisco Bergamín García solicitó la absolución del caso por
prescripción del delito ya que había pasado más de 2 años, pero no fue admitida
dicha petición ya que el artículo 133 del código penal aplicado disponía que el tiempo de prescripción empezaba a contar
desde el día en que se hubiere cometido el delito, y si no fuere conocido, como
es el caso que nos concierne, desde el
día en que se descubra y empiece su investigación.
Mientras la Junta actuaba, la
compañía acusó a Pilkington de robo
de documentos sustraído de las Oficinas de Huelva, por lo que quedó detenido en
los Juzgados de Valverde del Camino en espera de juicio. Finalmente, a petición
de Primo de Rivera, se le retiró la denuncia y a finales de noviembre pudo
salir a la calle.
El juez instructor del Caso Pilkington envió al apoderado de la
compañía, José Sánchez Mora, una batería de hasta 14 preguntas para que hiciese
una declaración en relación con el Sr. Pilkington , cómo fue la causa del cese
de sus servicios, las razones que le llevó a realizar esta denuncia, los antecedentes
del hecho denunciado, etc.
En la primera Junta Administrativa celebrada
el 18 de agosto de 1928, se solicitaba la presencia, entre otros, de los
siguientes empleados de la compañía:
Walter J. Browning. El representante de la RTCL alegó que el Sr.
Browning ya no era Director General de la empresa, sino que vivía en Sevilla y
era director de la sociedad La Isla del
Guadalquivir, dedicada a la producción de arroz en las marismas del bajo
Guadalquivir.
Gordon Douglas, ex subdirector y persona de confianza de Walter
Browning y en ese momento personal jubilado.
Gordon Douglas
Paul Sidney Couldrey, Manager Director, que sustituyó a Browning en 1927,
un año antes de la denuncia de Pilkington.
Tras las intensas investigaciones realizadas por el Juez instructor del caso, a través de las Juntas Administrativas, en noviembre de 1928 el Ministerio de Hacienda notificó a la Rio Tinto Company Limited la liquidación del fraude en las aduanas desde 1922 hasta 1925, elevándose a la nada despreciable cifra de 8.801.703 pesetas, teniendo que pagar definitivamente unas tasas de 3,41 pts/tm, mucho más que las calculadas por la RTCL inicialmente de 1,73 pts/tm:
Lo que supone al cambio de 1928 por
30,08 pts/£, una cantidad aproximada a pagar de 300.000 libras esterlinas.
Pero a esta cantidad que tendría
que pagar la compañía minera, había que incrementarla con más de un millón de
pesetas, ya que los honorarios presentados por el abogado de la compañía, el
Sr. Francisco Bergamín García, ascendían a 500.000 pesetas y las retribuciones
a otros expertos y vocales que habían trabajado en representación de la
compañía se elevaban a 575.000 pesetas.
Geddes maniobró para impedir el hundimiento de las acciones en Bolsa, Rio Tinto era uno de los valores más especulativos de la Bolsa de París, donde se movía la mayor parte de sus acciones a través de la familia Rothschild, y emitió una nota de prensa en la que no se hacía responsable de las actuaciones de la anterior dirección. Pero cometió el error de reconocer el fraude y justificó los sobornos a los funcionarios de aduanas en virtud del decreto de 1923.
Todo este complejo proceso de
investigación se intentó resolver en un principio de manera amistosa cuando el
presidente de la compañía Sir Aukland Geddes se reunió el 6 de diciembre de
1928 con el presidente del gobierno Miguel Primo de Rivera, llegando a un
acuerdo del pleito tras la sanción impuesta.
En esa reunión de Madrid, una de las propuestas que le hizo el presidente del gobierno el general Primo de Rivera al presidente Geddes , fue una invitación para que la Compañía de Rio Tinto participara en la Exposición Iberoamericana de Sevilla que se iba a celebrar al año siguiente, en 1929. Geddes aceptó la propuesta y de manera inmediata, el arquitecto de la compañía y creador de la configuración del nuevo pueblo de Riotinto, Alan Brace, se puso a trabajar en el diseño del pabellón que iba a presentar la compañía.
Esta reunión entre presidentes
mantenida en Madrid en 1928, finalizó con la invitación del representante de la
RTCL para que el General Primo de Rivera visitara las Minas de Rio Tinto al año
siguiente. Y así lo hizo cuando el 21 de abril de 1929 Primo de Rivera viniera
hasta Huelva para inaugurar el monumento a Colón donado a Huelva por la
escultora norteamericana Miss Whitney y posteriormente se acercara al complejo
minero de Rio Tinto.
Visita de Primo de Rivera a las Minas de Rio Tinto
La Rio Tinto Company Ltd tras reconocer
los cargos imputados y el fraude continuo que estaba cometiendo con la
falsificación de las leyes de mineral, pensó que todo este procedimiento
judicial le estaba perjudicando en su imagen y en su intachable trayectoria,
por lo que no dudaron que la mejor salida sería hacer una donación al gobierno
español por la suma de otro millón de pesetas.
De esta forma, el periódico Ilustración Financiera editado en
Madrid el 14 de noviembre de 1928 publicaba la noticia siguiente:
“EL EXPEDIENTE A RÍOTINTO
La Compañía de Riotinto ha donado al Gobierno un millón de pesetas, cuya
inversión deja al libre arbitrio de aquel. Motiva esta entrega la satisfacción
con que la mencionada entidad ha visto el criterio de rapidez y justicia que la
Administración española aplicó en los expedientes contra Riotinto”.
Algunas de las partidas para la
distribución de esta suma de dinero serían:
- Al Archivo de Colón, para la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929: 500.000 pesetas
- Al Colegio de Huérfano y Comedores sociales: 75.000 pesetas
- Al denunciante Harry Pilkington: 130.000 pesetas. El Sr. Pilkington le había solicitado al gobierno español que le pagara como recompensa por su información el 10% de la cantidad liquidada, pero el Ministerio de Hacienda se lo denegó, ofreciéndole la cantidad de 130.000 ptas, que suponen 4.350 £, equivalente a su sueldo de siete años, y a ponerlo en libertad, detenido por sustraer documentos de la Compañía. Según David Avery, el Sr. Pilkington no recibió ni un céntimo de esta cantidad donada por realizar este acto de civismo público.
El importe que pagó la Rio Tinto Company Limited ascendió a la
increíble suma de 10.876.702 pesetas que, al cambio de 30,08 ptas/£ de 1928,
suponían 361.592 libras esterlinas.
Pero este proceso se alargó en el
tiempo al menos durante dos años más, ya que debido a la política fiscal expansiva
del gobierno de Primo de Rivera, con alta inversión del estado en
infraestructuras y en temas sociales, bajada de los impuestos, protección a la
industria nacional, así como la lucha contra la evasión fiscal, el Ministro de
Hacienda, Calvo Sotelo, le exigió a la RTCL
456.000 libras más por una revisión última del impuesto de utilidades y otras 300.000
libras para obras caritativas, todo ello si la compañía quería librarse de una
sanción firme por los hechos acaecidos, por lo que el Consejo de Administración
no tuvo más remedio que acceder de mala gana.
En total, según el historiador
Miguel A. López-Morell, la Compañía de Riotinto debía abonar 1.122.000 libras o lo que es
lo mismo 32.900.000 pesetas al cambio, una cantidad imposible incluso para una
tesorería como la de Riotinto. El fondo de reserva se agotó y la familia Rothschild se vieron obligados a adelantar 500.000 libras en forma de préstamo.
En el Pasivo del balance de la RTCL había una cuenta denominada “Emergency Account” por 200.000 libras y que
se vería incrementada con esta nueva aportación.
El Consejo de Administración de la
compañía, después de la donación del millón de pesetas y de la participación
con un pabellón en la Exposición de Sevilla, no estaba del todo satisfecho por
el momento crítico que pasaba su imagen, no solo por este fraude aduanero sino
también por la mala fama adquirida por la crisis social en las huelgas de 1920;
por todo ello pensó que sería interesante la filmación de una película sobre
sus actividades mineras, sus costumbres, su gente y presentarla en la Exposición Iberoamericana de Sevilla.
La Exposición comenzó el 9 de mayo de 1929 y uno de los emblemas más significativos fue la construcción de la bella Plaza de España de Sevilla diseñada por el arquitecto Aníbal González.
El pabellón de Riotinto estaba situado en la parcela 62 del
sector 3 referido a los pabellones comerciales e industriales en la Avenida de
la Raza. Era un pabellón de sencilla arquitectura, con techumbre a 4 aguas y 5
pequeñas ventanas. En el interior se expusieron una maqueta del barrio Reina
Victoria de Huelva, una balanza de precisión realizada por los obreros de los
talleres en Huelva y lo más importante de todo ello, la exhibición de una
película que la compañía había encargado su grabación.

El encargo de la película-documental lo realizó con la empresa cinematográfica más prestigiosa del momento, Vilaseca y Ledesma, Cinematográficos y Películas, S.A. en el mes de febrero de 1929.
Vilaseca y Ledesma, era una empresa distribuidora y exhibidora, fundada en 1920 en Madrid por Eduardo Vilaseca Marín y Arturo Ledesma Álvarez y era la productora cinematográfica más importante del momento.
En 1922 Vilaseca y Ledesma abrió su primera sala en la Rambla de Barcelona, el Pathé Cinema que destacaba por su amplia sala de proyecciones con 1.778 butacas; era conocida como La Catedral de la Cinematografía.

Catedral Cinema
La película "Riotinto 1929" que ha llegado hasta nuestros días tiene una duración de 58 minutos y 4 segundos. Es un documento inédito de la historia de la minería, de la cuenca minera de Riotinto y de Huelva. Una tipo de minería que no existe actualmente pero en aquel tiempo representaba las mejores tecnologías del momento.
Afortunadamente, esta película sin sonido, casi 100 años después de su filmación ha sido encontrada en los archivos de Riotinto y una vez tratada con un laborioso proceso de documentación, restauración, selección, ordenación y edición ha sido posible exhibirla y presentarla por parte del Director del Archivo Histórico Minero de la Fundación Riotinto, Juan Manuel Pérez a todo el público en general.

Fotograma de la película, "Riotinto 1929"
En la Exposición Iberoamericana, Huelva también tuvo su pabellón número 70 dedicado a la provincia, haciendo referencia su diseño a los lugares colombinos, con el campanario del edificio, el cual imitaba a la iglesia de San Jorge de Palos de la Frontera.
Volviendo al Fraude Fiscal que la Rio Tinto Company Ltd realizó durante varios años y a las elevadas sanciones impuestas por el gobierno español, poco tiempo después la empresa minera tomó un giro radical en su estrategia económico-financiera.
Este enorme problema fiscal, unido a la proclamación en España de la segunda república en abril de 1931, con soluciones más drásticas para Riotinto como era la expropiación y un control institucional de la compañía, hicieron que el Presidente Geddes y los accionistas principales, la rama francesa de la familia Rothschild, poniendo en evidencia el agotamiento del yacimiento de Riotinto, se interesaran en diversificar sus operaciones e invertir en las minas africanas de Rhodesia (actual Zambia), una zona virgen que comenzaría a llamarse el “Cinturón africano del cobre”. Estos fueron los comienzos de la expansión internacional a la que se dirigió la Rio Tinto Company Limited, llegando hasta nuestros días la que es la mayor empresa minera del mundo, en su holding empresarial, Rio Tinto Group.
BIBLIOGRAFÍA
·
https://dialogosenlacallesanz.blogspot.com/
· Fraude
fiscal de R.T.C.L. durante la Dictadura de Primo de Rivera Caso Harry
Pilkington – 1928 Rio Tinto Company Limited- Alfredo Moreno Bolaños - 2011
·
https://www.youtube.com/watch?v=wKchKRiu_HM-Documental
"Riotinto 1929"
· Not a Queen Victoria´S Birthday. The story
of the Rio Tinto mines.Avery,
David -Editorial Collins 1974
· ROTHSCHILD. Una historia de poder e
influencia en España - Miguel
A.López-Morell-Ed.Marcial Pons 2015
·
Empresa, mercados, mina y mineros – Rio Tinto,
1873-1936 – Carlos Arenas
Posadas – Universidad de Huelva – 2000
· La presencia “inglesa” en Huelva: entre la
seducción y el abandono –
Agustín Galán - UNIA – 2011 – Los Rothschild en Río Tinto - Miguel A.López-Morell
·
Periódico
La Libertad, Madrid 29 de mayo de
1928
·
Diario
La Provincia, Huelva 4 de octubre
1928
·
Diario
La Provincia, Huelva 7 de noviembre
de 1928
· Revista Semanal Ilustración Financiera, Madrid, 14 de noviembre de 1928
·
Hola, buenos días
ResponderEliminar