sábado, 13 de marzo de 2021

Ernest Deligny, … , llamaremos “Tharsis” a las Minas del término de Alosno

Al igual que hiciera en 1556 el clérigo Diego Delgado enviado por Felipe II para informar sobre las minas de Rio-Tinto en  la comarca de Zalamea la Vieja, casi 300 años después, en 1853 Ernest Deligny, enviado por el  Duque de Glücksberg, redescubrió las célebres Minas de Tharsis en el término onubense de Alosno.



Ernest Deligny (Archivo Municipal Huelva)

El joven ingeniero francés Ernest Deligny recorrió en 1853 la cuenca minera de Huelva, desde Rio Tinto, Tharsis y Calañas hasta Santo Domingo en Portugal y se quedó sorprendido de la inmensidad de los escoriales, lagos interiores e innumerables pozos antiguos abiertos, de una larga e importante explotación fenicia y romana.

En 1850 después del gran auge en la construcción de ferrocarriles en Francia, el aristócrata y embajador que fue de Francia en Madrid, Luis-Charles Decazes, Duque de Glücksberg, y de los Rothhschild muy ligado a este negocio, realiza el encargo al ingeniero de minas francés Ernest Deligny para inspeccionar algunas minas de la provincia de Huelva.



The Tharsis Sulphur and Copper Company Limited” (Foto José Gómez Ponce)

Deligny conocía muy bien el establecimiento minero de Minas de Rio Tinto, ya que era muy amigo de los ingenieros de minas Ramón Rúa Figueroa y Lucas de Aldana y la había visitado en varias ocasiones. Cuando llega a Rio Tinto le recomiendan que visite y se interese por las antiguas minas abandonadas en la sierra de Alosno, en el andévalo occidental.

Cuando se desplazó a las antiguas minas que existían en el término de Alosno, permanecían todas ellas en completo abandono. Al dirigirse a uno de los registros, el más elevado de aquella sierra, se dio cuenta que la población de esas tierras había conservado durante todos estos siglos el nombre de Sierra Tarse.

Y es que Deligny no dudaba del origen bíblico del pueblo de Tharsis, el Tharsis fenicio del Rey Hiram, de la ciudad de Tiro, el cual estaba emparentado con el hebreo Rey Salomón, que da nombre al conocido Cerro Salomón de las Reales Minas de Cobre de Rio-Tinto y que según cuenta la leyenda, su hija Salomea estableció su campamento en una pequeña meseta cercana creando un asentamiento que fue el origen del actual pueblo de Zalamea a Real.


Vista desde el monte "Tarse". 1954 - (Foto José Gómez Ponce)


Cuando Deligny subió a lo alto de la Sierra Tarse, divisó los vestigios del pueblo antiguo, las minas y los escoriales. Mirando hacia el Nordeste, a 47 km de distancia, observó un cerro colorado con su característico humo producido por las calcinaciones sulfurosas de las teleras - Las Teleras de Riotinto -; era el Cerro Salomón de las famosas Minas de Rio-Tinto. Al Sureste pudo observar el mar, Huelva, Palos, Moguer y más al sur Cartaya. Y mirando al norte la sierra de Aracena.

De esta forma, por toda esa corona metálica de montañas que rodea la sierra, por sus puertos marítimos naturales, por sus criaderos y escoriales, Deligny decidió reclamar para Tharsis el derecho al nombre histórico bíblico de las minas de la Thartesis Bætica, del Distrito de la tierra de Tharsis. Al día siguiente se lo comunicó por carta al Duque de Glücksberg y escribía lo siguiente:

llamaremos “Tharsis” a las minas del término de Alosno”





The Tharsis Sulphur and Copper Company Limited” (Foto José Gómez Ponce)

Viendo el potencial minero que tenía esa cadena montañosa, se dirigió a Huelva y presentó los registros y denuncios de Tharsis, Calañas, Herrerías, Poyatos, Cueva de la Mora, Sierra Vicaría, Poderosa, Concepción y San Miguel. Ese año de 1853 lo define Deligny como una auténtica fiebre minera ya que salieron a la luz cerca de 250 registros mineros.

 

Después se dirigió a reconocer los puertos y barra del Odiel en Huelva. Reconoció el fondo de arena de la ría embarcado en el vapor de guerra de mil toneladas llamado “Newton”.

 


Luis-Charles Decazes, Duque de Glücksberg


En 1853 creó la Compañía Investigadora de Tharsis, dedicando se actividad y sus trabajos para realizar denuncios mineros, investigación geológica y saneamiento y desagüe de los yacimientos abandonados. Para el arranque y desagüe de los criaderos de Tharsis y Calañas encargó tres máquinas de vapor. En Tharsis empezó por un nuevo socavón y en Calañas la limpieza la realizó por un pozo antiguo.

En junio de 1855 se creó la sociedad minera “Compagnie des Mines de Cuivre de Huelva” con sede en París y un capital de seis millones de francos, cuyos socios eran, el mismo Deligny, Decazes el duque de Glücksberg y Eugenio Duclerc y que absorbió a la “Compañía Investigadora de Tharsis”.



“Compagnie des Mines de Cuivre de Huelva”

Aunque con grandes dificultades para poner los yacimientos en explotación, cuatro meses después se sacaba mineral en Tharsis. Dos años más tarde, trabajaban en Tharsis 2.500 operarios en la extracción del mineral, en el beneficio, en la construcción de las fábricas, de los talleres y habitaciones; sin contar un sin número de arrieros y carreteros, empleando más de 2.000 caballerías en transportes de minerales y materiales.


El transporte de la cáscara de cobre se realizaba a lomo de caballería. El puerto de Huelva contaba anclados a la vez hasta 50 buques de gran porte. El comercio de exportación de minerales dio un gran impulso a la explotación de todas las minas de Huelva.



Visita de los directores de Minas de Tharsis a Minas de Rio-Tinto. 26 octubre de 1918

A consecuencia de falta de transporte adecuado, la compañía había solicitado al gobierno una concesión para la instalación de un ferrocarril desde Tharsis hasta Huelva, que fue otorgada en 1858, pero obligando a transportar viajeros y a entregar una elevada fianza de 618.462 reales. Endeudada y sin posibilidades de reaccionar, la empresa decidió retirar como gerente a Declerc, abandonando también Deligny la compañía francesa a principios de 1859.

Tal y como diría Deligny en sus Apuntes Históricos escritos en 1863, “pero, más feliz que Wolters he tenido la dicha de ver realizado, a lo menos en gran parte, mi pensamiento, haciendo referencia a que Lieberto Wolters no pudo ver cumplido su sueño de crear en Rio Tinto la empresa minera por la que solicitó licencia al Rey Felipe V en 1725.  (Leer - Las Minas de Rio Tinto y el hoyo de D.Lieberto )



Solicitud mina de hierro Tharsis.1853. Deligny

En 1859 la entidad minera nombra como nuevo director a Víctor Mercier. Bajo su mandato saneó la economía, inició los trabajos a cielo abierto y encargó el proyecto para la construcción del ferrocarril y del muelle.

Una vez pagada la fianza para el ferrocarril y encargado el proyecto a la empresa belga Compagnie Generale de Materiels de Chemin de Fer, fue tachado de poco preciso por las 56 curvas de corto radio y gran número de terraplenes, por lo que fue rechazado debido a su elevado costo.


Plano de Tharsis

No obstante, en 1866 aparecieron nuevas dificultades económicas en la empresa francesa y las minas fueron vendidas a un grupo de financieros escoceses dedicados a la industria química para la producción de alkali y ácido sulfúrico, muy demandados en aquella época. A la cabeza de este grupo se encontraba Charles Tennant, industrial de Glasgow. Así el 27 de octubre de 1866 se creaba en la ciudad escocesa de Glasgow la entidad The Tharsis Sulphur and Copper Company Limited”, con un capital social de 300.000 libras que dos años después se ampliaría el capital a 1.000.000 libras.



Acción “The Tharsis Sulphur and Copper Company Limited”



En el año 1873, The Tharsis Sulphur and Copper Company Limited” era la compañía minera más importante del mundo, hasta que apareció ese mismo año The Rio Tinto Company Limited”, que ocuparía ese primer lugar en la minería mundial durante más de 50 años, conformando las dos compañías el gran eje minero del capital británico en Huelva, alcanzando conjuntamente el 90% de la producción mundial de piritas.



Sello "The Tharsis Sulphur and Copper Company Limited”

En 1867 se presentó y se aprobó el nuevo proyecto del ferrocarril más detallado que el anterior, en el que en cada página se analizaba un tramo de un kilómetro de distancia de los 47 del recorrido Tharsis-Huelva. El muelle, de una sola plataforma, medía 800 metros de longitud.

La línea de ferrocarril se construyó perfectamente, con la anchura de los ferrocarriles escoceses de 1,22 metros, similar al metro de Glasgow; con una pendiente de 0,0062 metros para los 223,54 metros de desnivel. Las obras de fábrica se concluyeron con lujo de la época, un único túnel y 7 puentes metálicos. Para los puentes se emplearon 400 toneladas de hierro forjado y 225 de fundición. Se utilizaron 8.167 traviesas de pino escocés y 53,23 toneladas de raíles.



The Tharsis Sulphur and Copper Company Limited” (Foto José Gómez Ponce)

La emblemática obra del muelle embarcadero data de 1870 y actualmente es la más antigua del Puerto de Huelva con pilotes de fundición introducidos en el subsuelo mediante hélices. El nuevo ramal construido en 1915 conserva la oficina-puente de tipo británica, con vigas de celosía y escaleras metálicas simétricas.


Muelle embarcadero de Tharsis. 2021

Pero la vida de Ernest Deligny continuaba de manera paralela por el andévalo onubense. El 4 de febrero de 1878 el Rey Alfonso XII a través de un Real Decreto del Ministerio de Gracia y Justicia le concedió el título de Conde del Alosno, para sí, sus hijos y sucesores legítimos. Según hemos podido comprobar este título nobiliario está vacante actualmente.



Gaceta de Madrid 10 Marzo de 1878. Publicación del Real Decreto


En Sesión del 29 de enero de 1881 del Ayuntamiento, se le nombró hijo adoptivo del pueblo de Alosno.

El 3 de julio de 1880 constituía en Paris una nueva empresa denominada Sociedad de Minas de Cobre del Alosno para explotar nuevos criaderos de cobre de Huelva y más concretamente un grupo de minas conocidas como El Lagunazo. Ernest Deligny, firmando como Conde de Alosno, sería el Administrador delegado y su hijo Víctor como Secretario Técnico. Joaquín Gonzalo y Tarín, prestigioso Ingeniero Jefe de Minas del Cuerpo nacional y autor del magnífico estudio Memorias de la Comisión del Mapa Geológico de España - Descripción física, geológica y minera de la provincia de Huelva – Madrid 1888, sería  el encargado de la explotación.




"Sociedad Minas de Cobre del Alosno". 1883

Esta sociedad fue comprada en 1895 por The Tharsis Sulphur and Copper Company Limited” la cual mantuvo su producción hasta 1902. El núcleo minero del Lagunazo y el poblado del Alosnito se encontraba a 6 km de Alosno hasta que fue demolido por la sociedad en 1902. Contaba en origen con oficinas, almacenes, talleres, hospital y escuelas con capillas para recibir 200 niños.

En la Huelva de 1918, la actual calle Bocas tenía el nombre de Ernesto Deligny, pero se perdió en el tiempo. En 2007, a petición de Amigos de Tharsis el Ayuntamiento de Huelva decidía volver a rotular una de sus calles con el nombre de Ernesto Deligny.



Semanario Ilustrado Universal La Academia 1878.


Ernest Deligny (1820-1898) publicaría sus memorias en la el Tomo XIV de la Revista Minera de 1863 con el título Apuntes históricos sobre las minas cobrizas de la Sierra de Tharsis (Thartesis Bætica), editado en 1953 por The Tharsis Sulphur and Copper Company Limited” gracias a su presidente William P. Rutherford y reproducido en 2001 por la Asociación de Amigos de Tharsis Ernesto Deligny.

                      


A la derecha Ernest Deligny, con su familia. Paris 1889-1890  (Foto José Gómez Ponce)


BIBLIOGRAFÍA                                                                    

Apuntes históricos sobre las minas cobrizas de la Sierra de Tharsis (Thartesis Bætica) - Asociación Amigos de Tharsis. 2001

Ernest Deligny en Tharsis, 1853-1859. Benoit Gervais. “Llamaremos Tharsis a las minas del término de Alosno”. José Gómez Ponce. Asociación Amigos de Tharsis Ernesto Deligny. 2020

     * https://alosnocultura.com/category/mineria

     https://www.juntadeandalucia.es/cultura/blog/solicitud-de-concesion-de-la-mina-de-hierro-tarsis/

          Revista Minera. Tomo XIV. 1863


         * Los ferrocarriles en la provincia de Huelva. Un recorrido por su pasado. Emilio Romero. Universidad de Huelva. Asociación Amigos del Ferrocarril “Cuenca Minera de Riotinto”. 2001

         http://www.minasdesierramorena.es

         https://www.facebook.com/Amigos-de-Tharsis

       * https://archivohuelva.oaistore.es/inicio/proyecto.php

jueves, 4 de febrero de 2021

4 DE FEBRERO DE 1888 – EL AÑO DE LOS TIROS

“Esta es la fecha terrible que se repite cien veces diarias y que pesa como una obsesión. Hasta los que no asistieron a ella la recuerdan con invencible temor, pues en fuerza de oírla repetir, la imaginación se la representa con todo su trágico vigor de traidora hecatombe”.

Manuel Ciges Aparicio – "Los Vencidos" (1910)

El 4 de febrero. La Masacre” - Cuadro de Antonio Romero Alcaide

El 4 de febrero de 1888 se produjo una de las mayores masacres ocurridas en la comarca minera de Riotinto. Según los datos oficiales murieron 13 personas; según fuentes orales fueron más de 200 personas las que perecieron.

Eran las 4:30 de la tarde del sábado 4 de febrero de 1888. Tan solo habían pasado 15 años desde que la Rio Tinto Company Limited comprara en 1873 las minas de Riotinto al estado español. Unas 12.000 personas se manifestaron a las puertas del ayuntamiento del antiguo pueblo de Riotinto para pedir, entre otras cosas, la supresión de las teleras, que desprendían a la atmósfera un venenoso e irrespirable humo sulfuroso. El Regimiento de Pavía, sin saber hoy en día cómo ocurrió, empezó a disparar contra la muchedumbre y el resultado fue desastroso. Esta fecha es conocida como El Año de los Tiros”, “El Año de los Humos” o “La Matanza del 88 como se le conocía a principios del siglo XX.

Este sistema para beneficiar los minerales se definía como Cementación Artificial o Calcinaciones al aire libre. Se conoce en las minas desde tiempos de Lieberto Wolters en 1725, pero en 1839, en la segunda etapa del arrendamiento del Marqués de Remisa, el ingeniero de minas Ignacio de Goyanes es cuando lo pone en práctica sistemáticamente, cambiando los hornos cónicos por la forma prismática actual.


Campo de Teleras

El método consistía en colocar varias toneladas de mineral, que en algunos casos podían ser 300 ó 400 tm, formando grandes montones, pirámides o teleras, llamadas así por la forma cónica parecida al pan del mismo nombre y de uso común en la cuenca. Se colocaban sobre una base de ramajes como jaras y brezos, así como leña de encina y pino. Se prendía fuego y ardían ininterrumpidamente entre 6 y 12 meses, desprendiendo, por su combustión, el azufre que contenían. Estos gases sulfurosos podían llegar a alcanzar las 600 toneladas diarias. Si los minerales no se habían calcinado bien, podían sufrir una segunda combustión e incluso una tercera.



Teleras 2021 - Planes Nerva (Foto J.María D.Barba)

Con ello se obtenía el cobre puro en las inmediaciones de la mina, pesaba setenta veces menos que la pirita y podía transportarse más fácilmente, abaratando de esta forma sus costes.

El procedimiento, sin embargo, tenía el inconveniente de lanzar unas emanaciones al aire que provocaban molestias digestivas, respiratorias, conjuntivitis en los ojos, malestar general, etc. Este sistema utilizado por el Marqués de Remisa, que tuvo arrendada las minas desde 1829 hasta 1849, había sido utilizada en tan poca cantidad que no se percibieron los problemas ni para la agricultura ni para la salud, aunque sí provocó una acentuada desforestación de los montes de la zona, tanto de ramajes, jara, jaguarzos, brezo, como de arboleda, encina, pino, alcornoques etc. De hecho, se le acusó de expoliador y se le rescindió el contrato de arrendamiento.

 


La Manta – Al fondo Nerva

Una de las primeras protestas que se realizaron se produjo en el vecino pueblo de Calañas en 1876, llegando años después, el 26 de septiembre de 1886, el Ayuntamiento a prohibir aquellas actividades que pudieran ir contra la salud de los vecinos o contra las riquezas naturales; aunque la potestad final la tenía el Gobernador de la provincia, el cual derogó el mandato municipal. El Ayuntamiento de Zalamea en sesión plenaria del 12 de junio de 1887 declaró prohibida las calcinaciones de mineral al aire libre en su término municipal.

De esta forma, el Gobierno de la nación envío a la cuenca minera unas visitas formadas por comisiones mixtas de médicos, geólogos, ingenieros, etc. para que evaluaran los daños producidos por las teleras. El resultado de la comisión fue que reconocía el empobrecimiento del suelo y la escasa vegetación pero debido todo ello a la condición natural del terreno. Esta comisión encontró argumentos para declarar las Teleras “de Utilidad Pública”, esgrimiendo que no eran perjudiciales para la salud, ya que en esa época se había puesto de moda ir a los balnearios a bañarse en aguas sulfuradas y si se podía respirar azufre, tendría que ser beneficioso para la salud. Con este argumento tan simple y erróneo olvidaban el resto de los elementos que componían los Humos de las Teleras: gases amoniacales, antimoniales y arsenicales. 

La manta de humos era más densa durante las primeras horas del día, al amanecer, hasta las 10 de la mañana; y al atardecer. La manta era tan densa que un día hubo un choque de trenes porque no se vieron llegar. Según testimonios de Juan Caballero Lancha, a los que hemos podido acceder, "la directora de la escuela pública de niños, dueña de una caballería mular, una noche de gran humareda tuvo el desatino de dejar abierta la ventana de la cuadra y bastó para que el humo entrara en la cuadra y sin más intervalo que unas 3 ó 4 horas muriera la caballería hinchada y echando sangre por las narices".



Campo de Teleras

Cuando en 1873 la Rio Tinto Company Limited adquirió las minas al Estado Español, empezó a incrementar la superficie de la calcinación de mineral hasta proporciones desmesuradas y las molestias para la salud y el medio ambiente se incrementaron, llegando los humos a extenderse no solo a los cuatro pueblos de la cuenca minera, Riotinto, Nerva, El Campillo y Zalamea, sino también a Almonaster, Calañas o El castillo de las Guardas y Aznalcóllar, en la provincia de Sevilla. Los destrozos en la agricultura y la vegetación eran más que evidentes y la Compañía tuvo que indemnizar a los afectados por las pérdidas ocasionadas, llegando a indemnizar hasta unos 1600 propietarios al año. Las primeras indemnizaciones por daños ocasionados a la agricultura se pagaron el año 1878. Un año antes del Año de los Tiros, en 1887, se había pagado indemnizaciones a 1.399 afectados. La última compensación se pagó en 1919.

 


Riotinto pueblo 1882

Para corregir esos perjuicios económicos que ocasionaba a la empresa minera, delimitó el término de acción de los humos en 777 km2 y empezó a comprar las tierras de los alrededores y a realizar expropiaciones para no tener que pagar tantas indemnizaciones. Hoy día aún se puede observar las amplias extensiones de tierras a las que llegaron las posesiones de la RTC en la comarca.



Señal de delimitación de propiedades de la RTC

La respuesta de los vecinos no se hizo esperar y en 1876 se creó la Liga Antihumista, formada como unión de propietarios agrícolas, grandes y pequeños para reclamar el final de los humos que les perjudicaba por la pérdida de las cosechas, desertización del suelo, pobreza forestal y de la agricultura en general.

 

Desde mediados de 1887 se había alcanzado el punto máximo de extensión de las teleras, que se extendía desde Riotinto hasta Planes en Nerva. Se calculó que entre los dos Campos de Teleras nº 1 y nº 2 sobrepasaban los veinte millones de toneladas de piritas allí acumuladas.

 

Durante los meses de noviembre y diciembre de 1887 había llovido en exceso (lo que provocó la gran riada de 1888) y los obreros tuvieron que realizar muchos trabajos de reparaciones que exigieron considerables horas extras, las cuales no habían cobrado el mes siguiente. Durante todo el mes de enero de 1888 la situación se extremó en la mina y el miércoles 1 de febrero de 1888 unos 4.000 obreros de la mina se convocaron en huelga; el día 2 se extendió por todos los departamentos y el día 3 de febrero la huelga era general en toda la cuenca minera.

  


                  Obreros en Filón Sur-1890

El alcalde de Riotinto, Manuel Mora, alarmado por el anuncio del paro general, solicitó más efectivos de la guardia civil para contrarrestar la protesta, que por aquellas fechas no sobrepasaba la docena de hombres. Su llamada no se hizo esperar y desde Alosno y Calañas enviaron a medio centenar de efectivos a caballo.

El escrito de los trabajadores enviado a la Compañía reivindicaba la prohibición de las calcinaciones de mineral, pero también reclamaban unas mejoras laborales y económicas:

    *  Supresión de la peseta facultativa, que era el precio semanal por la atención médica de la Compañía.

    * Prohibición de contratos en los trabajos de las minas, ya que la RTLC contrataba mensualmente porque el terreno se presentaba muy variable en riqueza y en dureza.

    * Reducción de la jornada laboral de 12 horas a 9 horas.

    * Relevo del jefe del departamento de contratos.

    * Supresión de las multas, por falta de puntualidad, extravío de libro de anotaciones, etc.

   * Supresión del descuento del jornal por los “días de manta”, ya que los días en que los humos eran tan densos y no se podía ver ni siquiera en dos metros, el jornal del día (entre 15 y 21 reales) se reducía a la mitad.

El escrito estaba firmado por Maximiliano Tornet, líder anarcosindicalista. Llegado desde Cuba apareció por las minas en 1883. Estuvo contratado en los hornos de refino, hasta que, debido a los gases que emanaban los hornos, tuvo unas hemorragias por la boca y lo enviaron a los hornos de fundición realizando los trabajos de cronometrador. Después sería despedido y enviado a la cárcel de Valverde por repartir y vender propaganda revolucionaria entre los trabajadores. A los dos meses estaba en la calle y aunque no lo volvieron a contratar en la mina, continuó repartiendo propaganda sindicalista entre los trabajadores y los vecinos de Riotinto.

 

Maximiliano Tornet

La situación entre obreros y agricultores era muy tensa durante esos días de enero y principios de febrero y fue entonces cuando los líderes agrícolas y líderes obreros se unieron concretando sus esfuerzos a través de una gran manifestación para ir el día 4 de febrero a reclamar al Ayuntamiento de Riotinto sus peticiones.



José González, Alcalde de Zalamea 

Por la mañana del sábado 4 de febrero de 1888 parten dos manifestaciones de distintos lugares. Una, agrícola, desde Zalamea la Real encabezada por el alcalde José González, por el industrial José Lorenzo, poderoso terrateniente de Zalamea que tanta influencia llegó a tener en la Liga Antihumista y por José María Ordóñez Rincón, natural de Higuera de la Sierra, yerno del anterior y presidente de la Liga Antihumista, abogado y diputado provincial, entre otros personajes. 



José Lorenzo Serrano, terrateniente de Zalamea

La banda de música de Zalamea se unió a la manifestación para amenizar el recorrido. Al llegar a El Campillo se incorporaron más personas a la manifestación, mujeres y niños y personas de más edad, todo ello como prueba del carácter pacífico de la misma.


José María Ordoñez Rincón, Presidente de la Liga Antihumista

La otra manifestación, minera, partió desde Nerva e iba encabezada por Maximiliano Tornet y a la que se unieron las personas de Naya y del Alto de la Mesa.

Sobre las 13:30 horas ambas columnas confluyen en la entrada del pueblo de Riotinto, que según fuentes de la época se componían entre 12.000 y 14.000 personas. Los manifestantes, de carácter pacífico y alegre, con la banda de música a la cabeza, se dirigieron a la Plaza de la Constitución, frente al Ayuntamiento, y a sus calles adyacentes sobre las 14 horas; habían tomado la jornada como un día festivo, donde mineros, pero también mujeres, niños y personas de avanzada edad se habían unido para hacer realidad unas peticiones que llevaban tiempo reclamando. Los lemas escritos en esta manifestación de alegría eran ¡Abajo los humos!, ¡Viva la agricultura!, ¡Viva el orden público! ¡Solo queremos justicia!. 

Recreación de la manifestación

Los mineros y agricultores esperanzados por este apoyo multitudinario pensaban que podían conseguir sus peticiones ante la corporación municipal y ante la dirección de la RTCL y se crea una comisión en representación de sus intereses que sube a la primera planta del edificio donde estaba el Ayuntamiento de Riotinto para solicitar a su alcalde Manuel Mora que reuniera a su corporación en sesión extraordinaria. Este último había intentado que William Rich, director de las minas desde hacía apenas unos días, prometiera alguna mejora, pero no pudo hacer nada hasta consultar con la dirección de la compañía en Londres.


William Rich


Durante la mañana de ese día, el Gobernador Civil de la provincia, Agustín Bravo y Joven, se traslada en tren desde Huelva hasta Riotinto, acompañado de dos compañías, unos 140 hombres, del Regimiento militar de Pavía, estando bajo su mando el Teniente Coronel Ulpiano Sánchez.

 

Uniforme del Regimiento militar de Pavía


Tal era el ambiente alegre e festivo entre los manifestantes, que cuando vieron entrar en la Plaza de la Constitución a los soldados del Regimiento, fueron recibidos con vivas”, aclamaciones y aplausos y les hicieron un pasillo para que pudieran acceder sin dificultades hasta el Ayuntamiento.

 

El Gobernador Civil y el Teniente Coronel subieron de inmediato al edificio y reciben a la comisión de manifestantes y a la corporación municipal. El gobernador, adoptando una actitud intransigente y de fuerza, advierte que el Ayuntamiento no podía tomar el acuerdo de suprimir las calcinaciones y que si lo hacía, él lo anularía de inmediato, como ya lo había hecho en el vecino pueblo de Alosno. Poco después los representantes de los terratenientes de Zalamea abandonan el edificio y regresan a su pueblo.

De manera taxativa y amenazante, el Gobernador se asomó a la plaza por el balcón del ayuntamiento a pedir a los manifestantes que se disolvieran y se marcharan, a la vez que el Teniente Coronel daba la orden de despejar la plaza a la Guardia Civil.

En ese momento, según testimonios orales, dicen que hubo alguien en la acera izquierda de la plaza que pronunció unas palabras confusas y que fueron interpretadas como “nosotros también tenemos armas” y otros que la palabra dicha era “almas”. El caso es que, la caballería se retiró de la plaza y sin dar tiempo a entender lo que ocurría, la tropa del Regimiento de Pavía sobre las 16:30 horas del sábado 4 de febrero de 1888, ante una voz que se oyó de ¡fuego!, se echaron los fusiles a la cara y empezaron a disparar de manera indiscriminada contra los miles de manifestantes allí congregados.

Entre uno y tres minutos, según versiones, duraron las tres cargas explosivas, a la que siguió una carga de fusil a bayoneta calada, por si alguien continuaba con vida, como una mujer que cayó herida grave de un bayonetazo en la pierna, huyendo por la espalda. Se asegura que la guardia civil disparó al aire y que en algunos casos se interpuso entre los soldados y los manifestantes para evitar mayor derramamiento de sangre.

 


Cementación Cerda - 1890

Al momento, la plaza quedó sembrada de cadáveres,  de sangre, de objetos abandonados, de heridos que se arrastraban para salvarse y la multitud huyó despavorida tratando de encontrar una salida por las calles aledañas, por  la calle Sanz, la calle Wert, la calle Ezquerra, la calle Teas, pisando a los que caían al suelo y arrasando todo lo que encontraban a su paso, como los bancos de mampostería y hierro que quedaron arrancados como si hubiera pasado un huracán, dejando tras de sí una estela de muerte y desolación. Desde luego que la desproporcionada carga de pólvora y la posterior a bayoneta calada, prueba la exagerada violencia del ataque de los soldados en disolver a los allí congregados.

 

Calle Ezquerra

La plaza de la Constitución quedó custodiada prohibiéndose asomarse a puertas y ventanas. Algunos manifestantes encontraron refugio en casa de familiares o amigos de Riotinto, los demás regresaron a sus pueblos de manera desordenada o a campo a través por miedo a ser detenidos.

En el Alto de la Mesa, vivía en una modesta casa un matrimonio con un hijo, no habiéndose vuelto a abrir las puertas de aquella casa durante unos días; una vecina acudió al juez denunciándoselo; se abre la casa y se encuentran los tristes preparativos de la modesta comida de aquella pobre familia, sin que se sepa todavía que fue del matrimonio ni que fue del hijo.

La desolación que se respiraba en el pueblo se agravó  más aún, porque las tropas del Regimiento de Pavía se quedaron como fuerzas de ocupación alojadas en Riotinto. Para ello cedieron locales de la compañía, el Hotel Inglaterra, el Ayuntamiento y en casas particulares. Un año después de los sucesos, las tropas de Pavía se habían retirado del pueblo, pero habían sido sustituidas por el Regimiento Granada 34 de Huelva.

 

Maximiliano Tornet aprovechando los primeros momentos de desconcierto abandonó el ayuntamiento y huyó de Riotinto. Fue buscado por las autoridades y hay testimonios que aseguraban haberlo visto por Zalamea. Nunca dieron con él. En 2014, uno de sus nietos llamado Belisario Torné(t) (el apellido ha perdido la “t” final) declaró que tras la huelga de 1888, su abuelo se marchó de Huelva con su bebé de tan sólo un año y su esposa María, de 18, a la ciudad argentina de Paraná.

Al cabo de quince minutos el suelo de la plaza quedó sembrado de muertos y heridos y donde solo los gemidos de dolor se oían entre los pasos de los soldados. El parte oficial reconoció 13 muertos y 12 heridos, y como anécdota, la causa de la muerte anotada en el Registro Civil de Riotinto se diagnostica como “hemorragia interna” y no como “herida de bala” o “herida de arma blanca” como estaba recogida en otras ocasiones provocadas por reyertas que se daban frecuentemente en la mina.

Plano del pueblo de Minas de Riotinto

La tradición popular en la cuenca minera, transmitida de padres a hijos, afirma que los muertos fueron más de 200. En Zalamea siempre se dijo que la mayor parte de los componentes de la banda de música cayeron en aquella plaza.

Relación de 13 muertos y 12 heridos. 6 de febrero de 1888. Agustín Bravo y Joven 

Nunca se supo quién dio la orden de disparar, como nunca se supo donde se enterraron a los muertos. Las tropas del ejército de Pavía no permitió que nadie se acercara a los cadáveres no pudiendo recibir su último adiós. Según la tradición popular los fallecidos fueron enterrados de manera clandestina en la zona de Naya, en la conocida Zarandas. Curiosamente, un año después, en 1889 se inauguró el cementerio San Andrés en Naya ubicado en esa zona donde posiblemente se enterraron los muertos transportados en una batea, un vagón descubierto y con los bordes muy bajos para facilitar la carga y tirado por una locomotora, llamada comúnmente "la maldita".

Hubo quien asegura que entre el Gobernador Civil, Agustín Bravo y Joven y el Teniente Coronel, Ulpiano Sánchez, hubo un complot para ordenar la carga de los soldados: el Gobernador se quitó el sombrero y con un pañuelo blanco se limpió el sudor de la frente. Por estos hechos, la tropa de la compañía fue arrestada en el cuartel y durante varios años los nuevos reemplazos se encontraron con un arresto del que ni siquiera habían oído hablar de él.

Se investigó la actuación del Gobernador Civil pero quedó libre de culpa, siendo sustituido y trasladado en el cargo. Hoy día no hay vestigios de él en el Archivo del Tribunal Supremo de Madrid. Es como si Agustín Bravo y Joven no hubiera existido. 

investigó 


Calle Elhuyar

Al lunes siguiente, 6 de febrero, todos los trabajadores acudieron a sus puestos de trabajo como si nada hubiera pasado; en todos los departamentos corría un silencio sepulcral; no se hablaba de la matanza por temor a ser despedidos. La matanza del 88 como se decía en esos años. La todopoderosa volvía a ganar.


El 4 de febrero. La Masacre” - Cuadro de Antonio Romero Alcaide
Calle Sanz, Plaza de la Constitución y Ayuntamiento

Los hechos tuvieron tal trascendencia política que llegó a las Cortes de la Nación y les dedicaron varias sesiones a fin de dilucidar lo ocurrido. Hubo también muchos periódicos a favor de la compañía como “La Provincia” y “El Globo” y otros diarios a favor de la Liga Antihumista como “El Socialista” o “La Coalición Republicana” cuyo periodista José Nogales se preocupó por esclarecer los hechos dando unas versiones diferentes. El diputado liberal, Juan Talero, aunque no se significó en los debates parlamentarios, si trabajó cerca del gobierno abriendo puertas a la comisión antihumista e incluso favoreciendo el decreto de prohibición. En Zalamea la Real, se le dedicó a su persona un monumento en una céntrica plaza del pueblo, aunque él no pudo verla ya que falleció años antes.

Juan Talero (Foto Antonio Conejo)

Uno de los parlamentarios que interpeló duramente al gobierno fue el diputado conservador Francisco Romero Robledo; sus intervenciones son sumamente interesantes y nada despreciables. El magnífico cuadro pintado por el artista nervense Antonio Romero Alcaide refleja con todo detalle los hechos ocurridos ese día y recogidos en los Diarios de Sesiones de las Cortes de España: el cura con las manos levantadas aclamando para que detengan el fuego, la mujer con su niño pequeño de 16 meses, niños y niñas atemorizadas, le gente huyendo despavoridas, el terror de ese momento…


Francisco Romero Robledo

La presión mediática y política consiguió que el 29 de febrero de 1888, José Luis Albareda, Ministro de Gobernación, publicara un Real Decreto prohibiendo las calcinaciones al aire libre. A José Luis Albareda le nombraron hijo adoptivo de Zalamea y le pusieron su nombre a una calle del pueblo, la actual calle Tejada. Con la entrada del gobierno de Cánovas, Albareda sería destituido como Ministro y enviado a Londres como Embajador.


Real Decreto del 29 de febrero de 1888
 

Pero la Compañía contraatacó con una estrategia sencilla y rápida, empezando a reducir plantilla, despidiendo obreros y prohibiendo utilizar el ferrocarril para ir a Huelva. De esta manera tras enviar de nuevo el gobierno a una comisión de expertos para informar sobre la salubridad o no del sistema de beneficio, en noviembre de 1890 se derogó el Real Decreto de prohibición de las calcinaciones, siendo Presidente del Gobierno Antonio Cánovas del Castillo
Cánovas era buen amigo del Presidente de la RTCL, Hugh Matheson, como diría su esposa en sus memorias, cuando en 1897 asesinaron a Cánovas, su amigo (“his friend”), y esta amistad pudo favorecer la derogación de esta disposición de prohibición.

 

Hugh M. Matheson

Por todos estos sucesos desconocemos cuál fue la reacción de Hugh Mackay Matheson al enterarse de lo ocurrido en su añorada mina, ya que era un hombre tremendamente religioso y comprometido con los valores de la persona y de los obreros. En sus memorias publicada por su esposa en 1899 no hizo ninguna referencia a estos hechos.


Teleras 2021 - Planes Nerva (Foto J.María D.Barba)


Aquel fatídico sábado, 4 de febrero de 1888, la todopoderosa RTCL había vuelto a ganar y lo hizo por 19 años más, pues hasta 1907 no se apagó la última de las teleras y no porque quisiera disminuir la contaminación, las enfermedades, los problemas de salud o medioambientales, sino porque apareció un nuevo sistema por oxidación y lixiviación del mineral que sustituía la calcinación del mineral al aire libre que era menos contaminante y más rentable y por tanto le reportaba un mayor beneficio a la Compañía.


BIBLIOGRAFÍA                                                                    

* “120 Aniversario del Año de los Tiros. 4 de febrero de 1888-2008. “Las Teleras” – Conflictos Sociales, Causas y Consecuencias”. Centro de Arte Moderno y Contemporáneo Daniel Vázquez Díaz de Nerva (Huelva), 2008

“Capitalismo minero y resistencia rural en el suroeste andaluz. Rio Tinto, 1873-1900” - Mª Dolores Ferrero Blanco –  Universidad de Huelva, 1999

* “130 Aniversario. 4 de febrero de 1888. Año de los Tiros” – Cistus Jara. Zalamea la Real, 2018

“Génesis del Anarquismo en Minas de Río Tinto. Maximiliano Tornet como paradigma y su papel en el año de los tiros” - Alfredo Moreno Bolaños –  Editorial Círculo Rojo, 2016

* Diario de Sesiones de las Cortes – Congreso de los Diputados -  Sesión del Viernes 17 De Febrero de 1888

* "Testimonios fehacientes sobre el Tren de la Muerte. 4 de febrero de 1888". Juan Manuel Pérez López y Alfredo Moreno Bolaños. Revista Nervae 2008.

* https://huelvabuenasnoticias.com/

* http://zalamealareal-historia.blogia.com/

 * “Los Vencidos” - Manuel Ciges Aparicio – – Librería de los sucesores de Hernando – Madrid, 1910


THE RIO TINTO MINE – ITS HISTORY AND ROMANCE

Hoy me ha llegado desde la librería Burwood Books , de la localidad de Suffolk al este de Inglaterra, el ejemplar original del libro  THE RI...