lunes, 6 de septiembre de 2021

EL INCENDIO DEL POZO ALICIA EN 1913 Y EL EXTRAÑO CASO DE LA LÁPIDA HALLADA EN ZALAMEA

El 1 de noviembre de 1913 se descubrió un intenso fuego en el séptimo piso del Pozo Alicia en las Minas de Riotinto. Como diría el famoso Director General de la Rio Tinto Company Limited Walter Browning “…la catástrofe más espantosa que jamás ocurriera en la historia de las minas”. En este siniestro perdieron la vida 7 personas. Una de ellas fue el inglés John Gilbert. Su lápida ha estado olvidada durante 100 años en el patio de una vivienda de Zalamea la Real.

 

Castillete del Pozo Alicia - finales del S.XIX


El POZO ALICIA era el principal acceso a la Masa de San Dionisio, el filón de mayor laboreo en 1913. Se trabajaba en labores subterráneas de contramina de pilares y galerías, era el más oriental e importante del yacimiento minero de Rio Tinto ya que conectaba todas las labores del interior de dicha masa, tenía 35 pisos con una profundidad de 450 metros.

Los ingenieros ingleses que llegaron a las minas de Riotinto en 1873 homenajeaban a la reina Victoria I de Inglaterra (1837-1901) por su ejemplaridad y admiración, poniéndoles nombres de la familia real a las instalaciones mineras. El Pozo Victoria, fue llamado así por la reina Victoria y su primer descendiente la princesa Victoria. El título del célebre libro de David Avery “Nunca en el cumpleaños de la reina Victoria” hace referencia a que el día de su nacimiento, el 24 de mayo, los trenes de pasajeros de las RTCL dejaban de funcionar, como festejo por la celebración de su cumpleaños.


Reina Victoria 1856 

El famoso Pozo Alfredo se nombró así en honor al cuarto hijo de la reina, muerto en 1900 y el Pozo Guillermo lo recibe de Guillermo IV, tío paterno de la reina, del que heredó el título monárquico.

El POZO ALICIA toma su nombre de Alicia del Reino Unido, muerta en 1878, gran Duquesa de Hesse-Darmstadt. Se llamaba Alicia Matilde María, fue madre de la emperatriz rusa Alejandra Fiódorovna y bisabuela de Felipe de Edimburgo, Duque de Edimburgo, esposo de la que fuera reina de Inglaterra Isabel II.


Princesa Alicia 1861 

Antes de la llegada de los ingleses, los pozos mineros de Riotinto recibían nombres claramente españoles, como San Gabriel, San Carlos, Lepanto, Santa Ana, Ánimas, Brujaluna, Santa Bárbara etc.


La Huelga                                                                   

Retomando el asunto, el año de 1913 fue un año muy convulso en las Minas de Riotinto. Se sucedieron muchas huelgas, incluso huelgas generales, se creó el Sindicato Minero (1913-1917), visitaron las minas la Comisión del Instituto de Reformas Sociales para estudiar las condiciones de trabajo de los mineros y ocurrió el desastre del POZO ALICIA.

El primer conato de huelga se produce durante los primeros días del mes de abril de 1913. La compañía tenía más de 15.000 trabajadores, de los cuales 3.000 aproximadamente formaban parte del tejido ferroviario de Huelva. Fueron a la huelga 8 obreros del muelle de la compañía, denominados “toraleros”, que eran los encargados de descargar las planchas de cobre fundido de 140 kg. para su embarque.

Muelle de la RTCL en Huelva 


Por solidaridad secundaron la huelga los obreros encargados de la descarga de minerales y de carbón y se presentaron a la recién creada Federación Nacional de Ferroviarios en la sección de Huelva, encabezada por Francisco Bascuñana.


Eladio Fernández Egocheaga 

En abril de 1913 aparece por la cuenca minera Eladio Fernández Egocheaga, como delegado del Comité Nacional de Ferroviarios Españoles. Con una brillante oratoria, en septiembre es nombrado delegado de las secciones del recién creado Sindicato Minero de Río Tinto, llegándose a afiliar en sus primeras semanas de constitución unos 14.000 obreros, incluso tenderos y comerciantes de Nerva y convirtiéndose Egocheaga en el líder de los obreros durante el periodo más intenso de las huelgas, sirviendo como inspiración de Concha Espina para su novela "El Metal de los Muertos", escrita en 1920.



Pero desde la dirección de la compañía, personalizado en el Director General Mr. Browning se oponían a las actuaciones sindicales, ejerciendo todas y cuantas maniobras estuviera en su manos para la erradicación de toda organización sindical, dirigiendo la persecución ideológica de los representantes de los obreros y sobre todo de Egocheaga, al cual le llamaba la chinche, por lo molesto que fue para los intereses de la empresa. Después aparecería un periódico satírico y burlesco, editado en Sevilla por el mismo Egocheaga, llamado precisamente “La Chinche” para atacar, con un tono humorístico y frases ingeniosas, al propio Browning.


Ejemplar de "La Chinche" dedicado al alcalde de Nerva Tomás Vázquez, al que apodaban T.V. o Troncho Verde (Félix Lunar en "A cielo abierto") 

El 15 de abril de 1913 se había producido una huelga parcial en el departamento de Filón Norte y esto arrastró a 3.000 obreros más. Tras diversas negociaciones cesa la huelga volviendo al trabajo el personal del puerto y talleres de Huelva y los de las minas, pero quedando despedidos los taraleros y otros 300 obreros más, los cuales recurrieron al Gobernador Civil de la provincia que les recomendó la espera de la Comisión del Instituto de Reformas Sociales. Esta Comisión llegó a Huelva el 14 de mayo de 1913 para estudiar las condiciones de trabajo de los mineros, comprobar el estado de las explotaciones, fábricas, hospital y casas de los obreros. Este estudio se publicó en un libro editado por la Imprenta Sucesora de M. Minuesa de los Ríos de Madrid.



Como consecuencia de esta primera movilización y de la visita de la Comisión se inició una ronda de propuestas y peticiones por parte de los trabajadores y dada la intransigencia de Browning en las negociaciones se empezaron a producir una serie de sabotajes contra las instalaciones mineras, incendios, levantamiento de las vías de ferrocarril etc. Todo esto desembocaría con la aprobación de una Huelga General en las Minas de Riotinto y sus dependencias de Huelva el 15 de octubre, autorizada por parte de 13.023 trabajadores a favor, frente a 17 en contra.


El Incendio                                                           

La versión que nos llega sobre el suceso está basada en los hechos narrados por Robert Palmer, ingeniero jefe de las minas, publicados por David Avery y después por Pedro Real Valdés.

El INCENDIO DEL POZO ALICIA se descubrió en la madrugada del sábado 1 de noviembre de 1913, en el piso del séptimo nivel. Tres capataces británicos descendieron para investigar los daños, informando de la virulencia del fuego. Una vez en el exterior la jaula se desplomó rápidamente al fondo del pozo arrastrando las llamas consigo.


A la derecha, Castillete del Pozo Alicia - finales del S.XIX

A la mañana siguiente, debido a un fallo en las bombas de desagüe subterráneas, había tal acumulación de agua en el pozo que se frustraron los intentos de enviar a más hombres para el rescate.

Al día siguiente, dos capataces británicos, John Gilbert y Edwin Wilson y dos españoles, Lucas Millán, bombeador y Luis Márquez, supervisor, intentaron bajar por el Pozo Victoria, que parecía estar sin humo.  A este grupo se le unió Robert Sach, jefe de Corta y George H. Wilson, capataz jefe, que habían penetrado en la mina a través de unas galerías desde la Corta Atalaya.

A la luz de las antorchas, los 6 mineros se abrieron paso hacia abajo, piso a piso, hasta llegar al vigésimo nivel, donde descubrieron que el cable del timbre, utilizado para enviar señales a los encargados de la jaula en la superficie, estaba roto.

John Gilbert regresó con la jaula al exterior para informar al ingeniero jefe de las minas, Robert Palmer, sobre las investigaciones realizadas, volviendo a bajar con unos electricistas para reparar el cable. A la vuelta al pozo, sus compañeros habían decidido bajar hasta el piso vigésimo séptimo. Uno de los electricistas regresó a la superficie e informó a Palmer que los seis hombres se dirigían a un plano aún más abajo que era donde se concentraba al máximo el venenoso monóxido de carbono; George H. Wilson dudaba en bajar al nivel donde bramaba el fuego, pero Sach, que le parecía desvariaba un poco a causa del gas, insistía en ello. Se supone que tan pronto los perdió de vista, se metieron en una capa de monóxido de carbono cayendo al suelo. Los hombres debieron de morir sobre las 13:20 horas.


"Sindicalismo minero. La huelga de 1913 en Rio Tinto" - Juan Manuel Pérez López 

Robert Palmer, preocupado por la situación, intentó encontrar otro camino hacia abajo para localizar al primer grupo desaparecido a través del Pozo Guillermo que estaba libre de humos. Cuatro británicos, entre ellos el ingeniero Frederik Drewet, y un español se prestaron voluntarios para intentar de nuevo el rescate descendiendo al piso vigésimo sexto del Pozo Guillermo, pero se encontraron atrapados por los mortíferos gases que había acumulado. A las seis y media de la tarde regresaron todos a la superficie, pero uno de ellos, Frederik Drewet, fue izado sin vida.

Lawrence Hill, componente de un tercer grupo que descendió para su ayuda, dio con los cuerpos sin vida de Edwin Wilson, Robert Sach y George H. Wilson, pero al intentar regresar al pozo de nuevo Walter Browning se lo impidió.

A la mañana siguiente del día 4 de noviembre pudieron proseguir la búsqueda de los desaparecidos, debido a que el nivel de monóxido de carbono había descendido. Primero enviaron a pájaros enjaulados y luego, en la rampa entre los pisos vigésimo tercero y vigésimo sexto, vieron a la luz de las antorchas, los cadáveres de John Gilbert, Lucas Millán y Luis Márquez. Habían perdido la vida 7 personas, 5 ingleses y 2 españoles.


Ingleses fallecidos

La investigación abierta después, demostró sorprendentemente que los ventiladores para llevar aire limpio a los mineros habían funcionado perfectamente durante los 4 días del suceso y con ello jugando un papel decisivo en la tragedia, ya que avivaba aún más el fuego y se llevaba el humo hacia los tajos de trabajo. Si se hubieran parado, el mismo pozo Alicia hubiera servido de chimenea para conducir al exterior el monóxido de carbono procedente del mineral ardiendo y de la madera de entibación humeante.

Nunca se demostró la autoría de los hechos. 5 años después del suceso, en 1918, Walter Browning envió una carta a su representante en Madrid, José Valero Hervás, para que intercediera ante Francisco Bascuñana, representante en Huelva de la  Federación de Ferroviarios, en la que solicitaba información sobre un tal Antonio Mediavilla Peláez, incluso ofreciendo recompensa por las averiguaciones realizadas.

Aunque las investigaciones iniciadas por Browning no tuvieron resultados, sí hay un detalle que posteriormente con el tiempo escribe Felix Lunar en 1956 en su libro autobiográfico “A cielo Abierto”. Lo narra así:

"Una noche se me presentan dos compañeros en la oficina. José Carabante y Antonio Mediavilla. Venían a consultarme si sería conveniente quemar el pozo Alicia, que era la obra más importante de la mina /... / A la mañana siguiente el Pozo Alicia le tostaba las barbas a San Pedro”.

 

Félix Lunar 

Continuando con los ingleses fallecidos, a los dos primeros Frederik Drewet y Edwin Wilson se autoriza para que se les dé sepultura en Huelva, en el cementerio inglés, alegando su confesión protestante. Browning ordenó que se trasladase a través de un tren especial hasta Huelva, transportando los ataúdes cubiertos con la bandera británica. Su paso por las calles de la capital onubense fue presenciado respetuosamente por numeroso público y en la calle Vázquez López le hicieron entrega de un ramo de flores. La misa la ofició el Capellán de la RTCL en Bella Vista, Reverendo John Jameson.

Los otros dos ingleses, Robert Sach y George H. Wilson, debido a su avanzado estado, se les enterraron en el cementerio inglés de Bellavista en Riotinto; mientras que a John Gilbert, Lucas Millán y Luis Márquez, de confesión católica, se le enterraron en el cementerio municipal de Riotinto, cercano al hospital de el Alto de la Mesa, conocido como “Cuarto de las Papas”, hoy desaparecido.

Condecoraciones                                               

Durante los tres días que duraron las labores de salvamento habían intervenido 34 hombres (21 ingleses y 13 españoles, de los cuales 3 de ellos eran contratistas, entre los que se encontraba Sabás Domínguez). El 29 de enero de 1914 todos ellos recibieron una condecoración por su heroico valor en un solemne acto que tuvo lugar en el Club Inglés de Riotinto.


Contratistas de la RTCL - principios S.XX 

Según el diario “La Provincia” de Huelva, el reconocimiento consistía en la imposición de una medalla de oro regalada por el Consejo de Administración de la Compañía. En el anverso de la medalla llevaba grabado del sello y el nombre de THE RIO TINTO COMPANY LTD LONDON y en el reverso el nombre del interesado con la siguiente inscripción, en inglés:

 


"PARA CONMEMORAR LA VALIENTE HAZAÑA. MINA SAN DIONISIO 3 NOV 1913"

La entrega de medallas se hizo por riguroso orden alfabético, sin distinguir ingleses de españoles, ingenieros de obreros, ni empleados de contratistas. El Director de las minas, Walter Browning, iba leyendo los nombres de cada uno de los condecorados y al subir al estrado el Presidente de la Compañía, Charles W. Fielding, hacía entrega de las medallas acompañada de un fuerte apretón de manos, como premio al valor y a la abnegación.

 

La Lápida                                                                       

Uno de los mineros fallecidos en el Pozo Alicia era Lucas Millán, que se encargaba de las tareas de bombear agua al exterior de la mina. Era natural de Zalamea la Real y bisabuelo de los zalameños Manuel y José Millán.

Otro de los fallecidos fue John Gilbert natural de la región minera de Redruth, Inglaterra, murió con 52 años. 


John Gilbert

Pertenecía a una de las familias inglesas más antiguas de Riotinto. Vivía en una de las casas de San Dionisio, muy cerca del Pozo Alicia; no tenía vivienda en Bellavista porque no era ingeniero, pero formaba parte del Staff de la compañía. Vivía junto a su esposa Ana Wert Librero, natural de Zalamea la Real. Tenían un hijo que se llamaba Juan Gilbert Wert el cual estaba casado, pero no se le conoce descendencia.

Cuando en 1913 John Gilbert muere, su viuda y su hijo no se quedan en la casa de la compañía, ya que la filosofía que tenían los ingleses era ofrecer una vivienda para sus obreros, de tal forma que si morían o dejaban de trabajar, su vivienda era ofrecida a otra familia; por tanto, su viuda y su hijo regresan a la que fuera la residencia de su familia, una vivienda en Zalamea la Real, tal como aparece inscrito en el padrón municipal de Zalamea de 1914.


 Lápida de John Gilbert

Años más tarde, en 1923, fallece Ana Wert y sus restos se inhuman en el actual cementerio de Zalamea la Real, en un panteón familiar. Por decisión de la familia, los restos del que fuera su esposo y héroe del pozo Alicia, John Gilbert, junto a su hijo que había fallecido años antes, son trasladados desde el cementerio de Riotinto hasta al panteón de Zalamea para que descansen junto a su esposa y madre.

La lápida de la sepultura del inglés también es enviada desde el cementerio donde estaba enterrado en Riotinto hasta la vivienda de la residencia familiar de Zalamea, instalándose en el amplio patio, apoyada en la pared, en memoria de su persona. La lápida, realizada en granito blanco lleva grabado los datos del suceso; está enarbolada con una preciosa cruz celta con un labrado trenzado y sostenida toda ella por un macizo pedestal de tres niveles.

Su inscripción dice así:




 Lápida de John Gilbert


 

En el año 1932 el prestigioso doctor de la Rio Tinto Company Limited, Enrique Villadeamigo, es trasladado de destino por la RTCL desde donde ejerce como médico en La Dehesa y Atalaya para practicar la profesión de la medicina en Zalamea la Real y Traslasierra, y adquiere la casa como vivienda en Zalamea a la saga familiar de Ana Wert.


Enrique Villadeamigo

Esta casa sería la residencia del médico por varias décadas más, encontrándose la lápida en el patio de la casa donde la dejó su familia años atrás, conservándola y manteniéndola en el mismo lugar donde quedó, apoyada en una antigua pared de piedra, que le da un aspecto más melancólico, si cabe.


Detalle de la cruz celta con un labrado trenzado 


En 1967 la vivienda es transferida de nuevo y el doctor Villadeamigo la vende a una familia de Zalamea la Real. 
Desde ese momento y hasta la actualidad, después de casi 100 años, la lápida de John Gilbert  ha permanecido en el mismo sitio, apoyada en el muro de viejas piedras con verdín del amplio patio de esta casa, en un excelente estado de conservación, en el mismo lugar que su familia y el resto de los propietarios del inmueble, después de cuatro generaciones, quisieron que permaneciera esa placa en honor por la heroica labor y por la que perdió su vida John Gilbert en las Minas de Rio Tinto, durante el Desastre del Pozo Alicia en la madrugada del lunes 3 de noviembre del año de 1913.

BIBLIOGRAFÍA                                                                      

-     https://dialogosenlacallesanz.blogspot.com/

-     Pedro Real Valdés – DESASTRE DEL POZO ALICIA, 80 AÑOS DESPUÉS – Diputación de Huelva 1995

-     José Manuel Gómez Fernández – EL POZO DE RIOTINTO – Editorial Onuba 2019

-     Juan Manuel Pérez López – SINDICALISMO MINERO - LA HUELGA DE 1913 EN RIO TINTO – ADR Cuenca Minera de Riotinto 2007

-     Archivo Histórico de Zalamea la Real

-    Félix Lunar  - A CIELO ABIERTO - DE RÍO TINTO A NORTEAMÉRICA - Imprenta Manuel León Sánchez, México 1956

-  Juan Saldaña Manzanas – MEDICOS Y HOMBRES – DEPARTAMENTO MÉDICO DE LA RIO TINTO COMPANY 1873-1948 Colegio Oficial de Médicos de Huelva 2004

- Wikipedia


sábado, 17 de abril de 2021

LA LOCOMOTORA 110 DEL PARQUE DE EL CAMPILLO - Una joya de la industria minera

La Locomotora 110 que está instalada en el parque urbano de Los Cipreses en El Campillo pertenece a la denominada "Clase K " y fue adquirida por The Rio Tinto Company Limited en 1907 junto a otras 25 locomotoras de esta misma clase. Este año  2025 se cumplen el 118 aniversario de su construcción.





Con la nueva explotación a cielo abierto  Corta Atalaya” iniciada a principios del siglo XX, The Rio Tinto Company Limited solicitó a la firma North British Locomotive Company Limited de Glasgow un pedido de 26 locomotoras de la clase K, a un precio de 1.875 libras esterlinas cada una. Se las conocían como “Gordas” o “de 40 toneladas” ya que tenían la misma estética que las locomotoras de la clase I pero eran más altas y eran las más potentes de todas las existentes hasta entonces.

 


Bonita fotografía de la excavadora a vapor Ruston Bucyrus de 95 Tn trabajando en el desmonte de la Corta Atalaya y cargando un tren de vagones tirados por una locomotora, tipo K, de 40 Tn.


Entre 1907 y 1908 se entregaron 18 locomotoras que fueron numeradas del 101 al 118. En 1910 se recibieron 6 más y en 1912 las 2 últimas, algo más modernas.

 

Las características principales son las siguientes:

Diámetros ruedas tractoras: 991 mm

Capacidad carbón: 1.000 Kg

Capacidad agua: 3.612 L

Peso adherente: 40.000 Kg

Longitud: 7.621 mm

Altura: 3.505 mm



Plano locomotora clase K

Se compraron expresamente para trabajar en el proyecto a cielo abierto de Corta Atalaya, donde lo hicieron por espacio de años y construyéndose allí una cochera en el año 1910 para que no bajasen a dormir a la cochera de Reverbero.



Por los años veinte el ingeniero mecánico, Sr. Kenworthy pensó en utilizarlas en la vía general, retirando dos locomotoras de la clase C; esto produjo una gran economía en la empresa y fue felicitado por tal decisión.

 

Una sola máquina de la clase K podía remolcar hasta 50 vagones del tipo A, que eran unas tolvas de 10 toneladas de carga máxima.

 


Puerto de Huelva - Locomotora nº 26, tipo E, rodeada de vagones de 10 Tn tipo A


Aún con la llegada de las Garratts las máquinas de la clase K hacían servicio de trenes, llamados de Materiales, con resto de vagones desde Los Frailes hasta Riotinto Estación.

En 1928 se adquirieron dos locomotoras tipo Garratts a la firma Beyer Peacock similares a las suministradas en Sudáfrica: la 145 y la 146, las cuales podían remolcar hasta 50 vagones de tipo M –que tenían 30 toneladas de capacidad-. Tenían tal fuerza, que entre la locomotora y el primer vagón se instalaba una plataforma vacía para aligerar su peso al paso por los puentes.


Locomotora nº 146 - Garratts- con 50 vagones tipo M de 30 Tn


El rendimiento de las locomotoras estaba afectado por la utilización del carbón español a partir de 1930, el cual tenía un poder calorífico menor que el carbón gales, usado antes de esa fecha. Esto llevo a una serie de problemas de almacenaje de combustible en las locomotoras y especialmente en las de Clase K de 40 toneladas, las cuales tenía dificultades para ir de la mina a las Mallas y volver. Para solventar este problema se construyó un depósito de carbón en las Mallas y en Cerda se construyó un gran almacén de carbón.

 




En mayo de 1938 se modificó la locomotora nº 118 y se le amplió el ténder de carbón o depósito en los Talleres Huelva para asegurar la reserva de carbón en la máquina, aumentando su capacidad a 2.758 kg de carbón y su capacidad de agua a 6.900 litros; pero no dio el resultado esperado, ya que esta perdía adherencia en las vías, por lo que el proyecto fue archivado.


 


Las máquinas de la clase K hicieron servicio en doble tracción hasta que en 1953 vinieron las tipos Mogul serie 200 con ténder remolcado, quedando relegadas a tareas de maniobras, como subir el mineral de Zarandas a Fundición, al Muelle San Dionisio, al Concentrador y trenes obreros hasta los últimos tiempos como las números 134,135 y 137.

En 1953 fueron compradas 6 locomotoras de la serie 200 a la compañía Robert Stephenson & Howthorns Ltd, como la nº 201, instalada en la rotonda de Riotinto. Se las conocían como Gildas ya que era un auténtico canto del cisne oir sus acompasadas pulsaciones. Eran máquinas con un diseño muy moderno, con freno de vacío y un coste de 16.090 libras cada una. Remolcaban trenes con hasta 45 ó 50 vagones del tipo M.


Locomotora nº 204 - Gilda - con tender remolcado (1965)


Carga en Inglaterra de la locomotora 200

La construcción del ferrocarril desde las minas de Riotinto hasta el puerto de Huelva se realizó, siguiendo el curso del Río Tinto ¡en tan solo 25 meses! que se levantaron los 84 km de vías  y se construyeron 8 puentes, 5 túneles y 12 estaciones con la anchura inglesa de 1,067 m (vía estrecha). El proyecto del ingeniero George Barclay Bruce se inició en junio de 1873 por cinco puntos simultáneos.


Obras de construcción del ferrocarril - Julio de 1873


Los railes utilizados para el ferrocarril eran de 50 libras/yarda en previsión de posibles tensiones en los rellenos y en la superficie para sujetar las traviesas de madera de pino embreado, se emplearon como balasto unos 5 millones de toneladas de escoria romana que había depositada en las minas de Riotinto, en las cercanías del poblado romano de Cortalago, en la Dehesa de los Escoriales.

La máxima dificultad se presentó en el km 51 que obligaba por el río a describir un meandro de más de un kilómetro de longitud y para ahorrarse esta vuelta se construyó un puente para pasar a la otra orilla del río y un túnel de 140 metros, llamados de Salomón.

El Puente de Salomón original fue arrasado por una gran riada en 1888 y el encargado de reconstruirlo, y que hoy día podemos ver con sus 68 metros, fue el ingeniero Thomas Gibson, el mismo que dirigiría la construcción del muelle de Huelva.

 


Reconstrucción del Puente de Salomón en 1889

En el año 1935 entró a trabajar en la RTC George Trevor Lewis y años más tarde mandó a pintar en el flanco de las locomotoras los grandes y característicos números blancos para distinguirlas de lejos. Todas las locomotoras de vapor estuvieron siempre pintadas de negro y la traviesa de topera con un ribete rojo, incluso algunas lucían las placas del fabricante pulimentadas en latón. La Compañía aunque numeró desde el principio todas sus locomotoras, el Sr. Lewis propuso la clasificación también dentro de una serie de grandes grupos diferenciados por letras, desde la A hasta la O.

 


Por otra parte, las Tolvas, aunque eran vagones de mercancías, se catalogaron en vagones Tipo A, utilizados en la primera época de la RTC, con 10 toneladas de capacidad y de los que se llegaron a contar hasta 2.000 unidades. Y los vagones tolva Tipo M, adquiridos a principios de los años 30, con un peso de más de 10 toneladas y una capacidad de 30 toneladas, los cuales se construyeron más de 300 ejemplares.

 


Tender de la Locomotora 201 cargándose en Inglaterra para su traslado a Riotinto

También habían otros vagones como los tipos B, llamados Bruce; los tipos C, Cuartillas; o los tipos E, Moros.

 


Locomotora 201 expuesta en la rotonda Riotinto-La Dehesa

Comúnmente son conocidos por nosotros los Continos, unas vagonetas de media tonelada de capacidad empleadas en la mina y que eran empujadas a mano en los tajos de zafreo.

 


Locomotora nº 106, Clase K, expuesta en el Museo Minero

La locomotora nº 14, clase C, construida en 1875 por Beyer Peacock & Coo, Ltd en Manchester (Inglaterra) a un precio de 2.000 libras cada una. Se compraron 14, numerándose de la 5 a la 18. Fueron adquiridas para transportar las piritas a Huelva por la vía general, acarreando hasta 25 vagones de 10 toneladas del Tipo A. Actualmente se encuentra totalmente restaurada y en perfecto orden de marcha, dando servicio en el ferrocarril turístico minero de la Fundación Riotinto.





VAGÓN DEL MAHARAJAH. Lujoso vagón construido en 1892 por la firma Birminghan Railway Carriage & Wagon Co. para un viaje que la reina Victoria I de Inglaterra iba a realizar a la India. Este viaje no se realizó y la RTCL lo compró para el transporte del personal Staff de la compañía en viajes de Riotinto a Huelva y tomar la canoa para ir a Punta Umbría.

Cuenta con 10 asientos para caballeros y 8 para señoras, dos inodoros de porcelana de Westmister, con agua potable y el sello inscrito de la RTCL; construido con mosquiteras, maderas nobles y clavos y tornillería de bronce, todo ello para aguantar el clima tropical y la humedad de la India.

Está considerado como el vagón de vía estrecha más lujoso del mundo.




En pleno apogeo, la RTC  llegó a contar con 147 locomotoras a vapor, 9 locomotoras diésel hidráulicas, 6 automotores, 21 locomotoras eléctricas, 1.300 vagones, 2.000 vagonetas y 36 coches de viajeros, todo ello para 264 km de ramales de vías que servían de unión entre los talleres, los almacenes, los tajos, las distintas poblaciones y los poblados mineros y los 84 km del ferrocarril Riotinto-Huelva.

 


Locomotora nº 104 - clase K - trabajando en Corta Atalaya


La mayoría de las locomotoras fueron desguazadas y en 1978 vendidas a Industrias López Soriano de Zaragoza, lugar donde, actualmente, se almacenan un gran número de ellas. ¿Se podrían recuperar, restaurar y exponerlas como recuerdo de un pasado nostálgico?



Locomotora nº 78, clase I, construida en 1900 por DüBS & Co y Locomotora nº 82, clase I, construida en 1905 por North British L Co ltd


La locomotora nº 49, clase I, construida en 1881 por DüBS & Co, según el Diario de León, se encuentra a cubierto en una nave particular en la localidad de Almázcara, en comarca del Bierzo leonés. 


La locomotora nº 61, clase I, construida en 1885 por DüBS & Co se encuentra en la calle Valle de Broto en Zaragoza. 



En 1910 la Cuenca Minera de Riotinto alcanzó su máximo poblacional con 45.646 habitantes, de los cuales 16.087 vivían en Nerva; tenía la misma población que tiene actualmente la toda la Cuenca Minera.

 

En 1914 la Compañía tenía 14.208 trabajadores.

 


Locomotora nº 50, clase I, construida en 1881 por DüBS & Co, abandonada en el piso 16, salida a túnel 5 en Corta Atalaya

En 1915, tan solo para los servicios de Tráfico Mina, es decir, para el movimiento de mineral y de estériles en las diferentes cortas, existían 150 km de vías interiores, transportando mineral por unas 100 locomotoras y 2.600 vagones de todas clases.

 

La Locomotora 110 de clase K, patrimonio industrial minero que tenemos que valorar, cuidar y mantener como recuerdo del esplendor económico que tuvo nuestra Cuenca Minera de Riotinto.

  


BIBLIOGRAFÍA                                                                    

- García Mateo, José Luis y Prieto Tur, Lluís – “El Ferrocarril minero de Riotinto”- Ediciones Lluís Prieto Tur – 2012

- González Vilches, Miguel – “Historia de la arquitectura inglesa en Huelva” – Universidad de Sevilla y Diputación Provincial de Huelva – 2000

- http://www.revistalacomuna.com

- http://lafactoria-cuencaminera.blogstpot.com

- Los ferrocarriles en la provincia de Huelva. Universidad de Huelva-Asociación Amigos del ferrocarril "Cuenca Minera de Riotinto"-Emilio Romero 2001

LA VENTA DE LAS MINAS DE RIO-TINTO EN 1873

Era una noche fría de febrero de 1873. La ciudad estaba iluminada por unas cuantas lámparas de gas que habían sustituidos años atrás a las a...